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Eh tío, rúlame ese Makanaky.

Quizá si comienzo la entrada diciendo que vengo aquí a hablar del futbolista Cyril Makanaky pocos sepan de quién coño voy a hablar. Si hiciera esto mismo en un blog de fumetas seguramente la popularidad del personaje fuera mucho mayor y es que para entender todo esto hay que empezar desde el principio.

Makanaky dio el salto a la fama al formar parte de la selección camerunesa en el mundial de italia 90. Coincidió con una gran generación que logró alcanzar los cuartos de final de la copa del mundo y convertirse en la gran revelación del torneo. Como suele suceder en una competición de tamaña repercusión los clubes siempre se apresuran en fichar a todos los integrantes de la selección sorpresa con dispares resultados. Unas veces te sale bien la jugada y otras consiguen nutrir a grandes clubes con jugadores mediocres.
Tras terminar el mundial Makanaky fue rápidamente fichado por el málaga, que por aquel entonces jugaba en segunda. En lo que no debieron reparar los ojeadores del club andaluz es que Makanaky fue convocado para el mundial habiendo jugado tan solo 4 partidos en toda la temporada. Algo raro se estaba gestando...

Como era de esperar Makanaky, la gran estrella del málaga, defraudó. En su primera temporada acabaron cuartos, en el segundo año descendieron a segunda B.
Pero por lo que Makanaky caló en la afición malacitana es por ser un habitual de bares y discotecas de la zona, aparte de las compañías. Malas.
Por lo visto era común verle fumando algún porrillo en sus salidas nocturnas. Tanto era así que en málaga se empezó a conocer a los petas como 'Makanakys' y poco a poco ese divertido nombre en clave se fue expandiendo por toda españa hasta el punto que quien me dio la idea de escribir todo esto fue un colega mio al que oí decir aquello de Makanaky. Al colega ni le gusta el fútbol ni mucho menos sabe quién es Ciryl Makanaky.


Su pasión por la fiesta y la crapulencia se ha extendido más allá de nuestras fronteras y en chile también se conoce como Makanaky a aquellos muchachos bien dotados. Y sí, me refiero a aquellos de buen pollón.

Por último y como reseña final sobre este curioso personaje debo hablar de la conocida como 'Maldición de Makanaky' que recae sobre el barcelona de ecuador.

Cuenta la leyenda que la retirada del fútbol de Makanaky en 1997 se debió a los problemas de pago con su último club: el barcelona de ecuador. Al parecer a Makanaky se le adeudan 200.000 dólares y viendo que no los iba a poder conseguir, lanzó una maldición sobre el club que le impediría ganar ningún título hasta que se le pagase.
No se sabe a ciencia cierta de qué se trata la maldición; hay quien dice que enterró unos huesos cerca del estadio, otros que pidió a dos brujas del equipo rival que maldijesen el club e incluso hay una última versión que dice que envío una camiseta del barcelona de guayaquil a un brujo camerunés para que les sumiera en la desdicha.

Sea como fuere, el barcelona ha pasado de ser el club más laureado en ecuador a no ganar nada desde 1997. La directiva del barcelona ha tomado cartas en el asunto y ha contratado a la virgen de la Dolorosa para que les ayude a eliminar el infortunio que pesa sobre el club. (No sabía que se podía contratar a una virgen)
También es habitual ver como brujos y santeros se reunen a las puertas del estadio para eliminar de una vez por todas el maleficio.

En bilbao tenemos a la virgen de Begoña, pero lleva casi 30 años sin hacernos caso.

Así que ya sabéis queridos lectores, no os metáis con Makanaky que lleváis las de perder y si os gusta fumar, fumaos un Makanaky como homenaje a nuestro camerunés favorito.

La maldición del Pequeño Bastardo

Como todos sabréis, James Dean murió un 30 de septiembre de 1955, a los 24 años de edad y al volante de su "Pequeño Bastardo”, nombre que él mismo le puso a su última adquisición, un Porsche Spyder 550 plateado. Acababa de filmar su última película, Gigante, y para celebrarlo iba a acudir, junto con su amigo-mecánico Rolf Wütherich, a una carrera de coches cerca de San Francisco. Nunca llegaría, pues en el trayecto sufrió un choque frontal con otro vehículo que causaría su muerte. Aunque lo más irónico de este accidente no es que fuese a disputar una carrera, sino que su última actuación fuese en un anuncio publicitario en el que se advertía sobre los peligros de la velocidad.



Hay muchos mitos alrededor de este actor, cuya carrera es tan exitosa como fugaz. Esta no es una historia sobre el mito del James Dean actor, ni sobre el del James Dean piloto, es sobre la leyenda que rodea a su coche, a su Pequeño Bastardo.

La maldición comenzó el mismo día del accidente de tráfico en el que murió el actor, cuando fueron a remolcar el Porsche en un camión, el conductor de éste se mató en el trayecto. Después, un mecánico, llamado George Barris, compró el automóvil.
Cuando el coche llegó al garaje de Barris, en un accidente fatal cayó encima de uno de sus empleados, dejando sin piernas al pobre hombre. Tras el suceso Barris decidió venderlo por piezas entre los aficionados a las carreras. En el año 1956, el hombre que compró el motor del coche de James Dean, muere durante su primera carrera. Por otro lado, el que compró la transmisión del coche sufrió otro accidente que le dejó malherido. Otro de los compradores, el joven que se quedó con las ruedas, tuvo un accidente, que casualidad, debido a un desperfecto en las gomas de los neumáticos. El volante del Porsche de Dean se lo quedó el propio Barris. Un joven se lo intentó robar, y en el intento se cortó el brazo.



Barris, incrédulo, intentó por todos los medios desprenderse del automóvil, y lo cedió para una exposición, donde el coche cayó de su stand partiéndole la cadera a un adolescente. Cuando el coche hubo de ser trasladado de nuevo dentro de un camión, el camión sufrió un accidente y su conductor también murió. De nuevo, Barris, prestó el coche para otra exposición en Miami. El camión que lo transportaba hasta allí desapareció misteriosamente. Jamás se volvió a saber del Pequeño Bastardo de James Dean, y creo que es lo mejor que le ha pasado al automovilismo en todo el siglo XX.

Expedientes X: Brian Williams.

A falta de seis décimas los Bulls metían la canasta que terminaba de apostillar el triunfo en la final del 97. Los jugadores se fueron a abrazar a Michael Jordan. Era una noche feliz en chicago y uno de los integrantes de aquella plantilla, Brian Williams se proclamaba por primera y única vez campeón de la NBA. Seguramente fue la noche más feliz de su carrera deportiva, pero su vida distó mucho de ser una vida feliz.

Repasemos ahora uno de los casos más sorprendentes del mundo del deporte, con todos ustedes Brian Carson Williams.

Brian es hijo del cantante Eugene Williams de los Platters. Así a primera vista la mayoría no sabrán de quienes se trata pero quizá os suenen más por el tema Only you. Este detalle no tiene mucho que ver con su carrera profesional pero no siempre sale un deportista profesional de un cantante, mas bien las estrellas de la música suelen tener vidas ajetreadas en las que el dinero y los excesos se suceden. Quizá, y esto es suposición mía, Brian heredó esa inestabilidad que marcó su personalidad.

Como profesional comenzó su carrera con los Orlando Magic, después pasaría a los Denver Nuggets y de ahí a Los Angeles Clippers. Sus números mejoraban y Brian pidió una mejora de contrato desproporcionada. Tanto fue así que al comienzo de la temporada estaba sin equipo y desahuciado hasta que a final de temporada fichó por los Bulls para que les echara una mano en la consecución del anillo que comentaba al principio. Tras su breve paso por Chicago marchó a los Detroit Pistons donde jugó un par de años, cambió su nombre por el de Bison Dele en honor a sus ancestros afroamericanos y se retiró a la edad de 31 cuando estaba en la plenitud de su carrera.
Aquella retirada dejó a la directiva de Detroit sorprendida, ya que le restaba un buen contrato y no tenía ninguna razón de peso para abandonar el deporte.



¿Por qué lo hizo?
No era ningún secreto que Bison Dele estuvo en tratamiento psiquiátrico por depresión y tendencias suicidas mientras fue jugador de la NBA. Es esa extraña infelicidad del que lo tiene todo y ya nada le satisface, así que en su retiro organizó un viaje en barco hacia la polinesia francesa. En ese barco fueron él, su novia, su hermano y el capitán del barco.
Aquel viaje no pudo acabar de manera más trágica.

En la costa de Tahití aquel barco desapareció y fue encontrado días después con otro nombre (De Hakuna Matata había pasado a ser Aria Bella) y agujeros de bala tapados. Al parecer tanto Dele como su novia, como el capitán habían sido asesinados y sus cuerpos fueron lanzados al mar. Todo esto dejaba a su hermano como principal sospechoso.

Los dos hermanos en su infancia.

Las sospechas se acrecentaron cuando se descubrió que mientras los tripulantes del barco estuvieron desaparecidos la madre de Dele recibió una llamada de su hermano, Miles Dabord, diciendo que el nunca haría daño a Dele y que sería incapaz de sobrevivir en prisión.

El caso había adquirido un mediatismo tremendo e incluso se implicó en ello el FBI para investigar el caso. El hermano de Bison fue detenido poco después en Arizona, al falsificar la firma de Bison para comprar 152.000$ en oro.

Poco después de ser detenido fue puesto en libertad por falta de pruebas. En ese momento Dabord se produjo una sobredosis de insulina que le produjo un coma que lo terminó llevando a la tumba. Nunca se supo exactamente que pasó en aquel barco ni cuales fueron las causas del asesinato. La policía concluyó que Dabord asesinó a los tres tripulantes y los lanzó al mar.

Normalmente os contaría un chascarrillo prefiero dejar la memoria de Brian Williams, Serena Karlan (la novia), Bertrand Saldo (el capitán) y Kevin Williams (el hermano de Brian que también se cambió el nombre a Miles Dabord) tranquila.

Si queréis saber más de este curioso caso echad un vistazo a este enlace, cuentan la historia mejor que yo.

El Hakuna Matata.

LA MALDICIÓN DEL MAILLOT ARCO IRIS

Fausto Coppi, Eddy Merckx, Felice Gimondi, Bernard Hinualt, Greg Lemond, Lance Armstrong... Aparte de ser grandísimos ciclistas, todos ellos tienen algo en común: El campeonato del mundo en ruta es uno de los eventos más esperados del calendario ciclista internacional. Muchos ciclistas basan buena parte de la temporada en prepararse para dicha competición, estudian minuciosamente el recorrido por el que transcurrirá la prueba y visualizan mentalmente cada una de sus curvas. Sin embargo, es ya algo habitual en las últimas décadas que el ganador del Mundial no tenga un año precisamente bueno durante el año posterior a su obtención del maillot de campeón del mundo. Tan extraño es el hecho que podría hablarse incluso de una maldición entorno al preciado jersey arco iris.

¿Uno de los casos más flagrantes? El de Stephen Roche. En 1987 tuvo el mejor año de su vida, el irlandés lo ganó todo: Giro de Italia, Tour de Francia (dejando a Perico Delgado en el segundo lugar), Tour de Romandia y, para rematarlo, el Mundial en ruta de Villach (Austria). Superar ese año sería difícil, pero es que 1988 fue un año negro en el que no consiguió ganar nada de nada, además con el tiempo las lesiones de rodilla fueron minándole poco a poco y nunca volvió a ser el de aquel mágico 1987. Detrás del arco iris, Roche se encontró toda una tormenta.

Para Roche, la vida no volvió a ser igual

A Lance Armstrong -deportivamente hablando- la vida le ha ido francamente bien, es lo que se esperaba de él después de ganar el Campeonato mundial de Oslo en 1993, (año en el que además fue campeón de Estados Unidos). Pero quizás por la presión de llevar el maillot de campeón del mundo, o por la vigilancia a la que empezó a ser sometido, Armstrong no consiguió ninguna victoria de prestigio durante el año siguiente a pesar de ser un muy reputado corredor de carreras de un día y de clásicas. En el año 1995 tuvo que sufrir la muerte en el Tour de su compañero Fabio Casartelli -al que pudo dedicarle la victoria en Limoges tras una escapada- y en 1996 le fue detectado un cáncer testicular del que no se recuperó hasta 1998.


Armstrong ganando el mundial de Oslo, con Induráin segundo

Vayámonos ahora a la ciudad siciliana de Agrigento, donde en 1994 el escalador francés Luc Leblanc se alzó con el Mundial. Leblanc, uno de los mejores ciclistas franceses de los últimos tiempos, venía de finalizar cuarto en el Tour de Francia con una gran actuación como la que le llevó a ganar la etapa de Hautacam, y puso el broche con el Campeonato del Mundo. Sin embargo, durante el año de su reinado no dio una a derechas. Su primer error fue abandonar el Lotus-Festina para fichar por el equipo francés Le Groupement, junto con Pascal Lino o Frederic Moncassin, pero una grave lesión de rodilla le tuvo K.O. casi todo el año. Además, su escuadra atravesó grandes problemas financieros que le privaron de participar en el Tour de 1995, el patrocinador era una de esas distibuidoras de ventas piramidal y el patrón del equipo presentó su dimisión, lo que le llevó a Leblanc por abandonar también el barco y fichar por el Polti, donde en 1996 tuvo una buena temporada e incluso consiguió una etapa en el Tour de Francia. Sin embargo, en 1999 fue despedido por la escuadra italiana, y no fue gasta 2007 en que consiguió obtener una indemnización de la Federación Italiana.

Leblanc, casado con la hija de Raymond Poulidor, fue un grandísimo escalador algo errático capaz de poner en apuros a superclase como Jan Ullrich o Marco Pantani, pero el maillot arco iris le pesó como una losa y nunca más volvió a ser el mismo.

Al campeón del año 1995, Abraham Olano, no se puede decir que le fueran mal las cosas portando el maillot de colores. Lo llevó con mucho pundonor en el Giro de Italia, donde sólo un "pajarón" en el Mortirolo de alzarse con la victoria, que finalmente fue a parar a manos de Pavel Tonkov. En el Tour de Francia, el guipuzcoano intentó tomar la antorcha de Induráin, y a pesar de rozar los puestos de podio durante toda la carrera, sucumbió en la famosa etapa con fin en Pamplona en la que tanto él como Induráin y Rominger perdieron una minutada con respecto a Riis. A su palmarés añadió un segundo puesto tanto en el Campeonato de España en ruta, como en la prueba contrarreloj de los JJOO de Atlanta. Un buen año, pero que no pudo rematar con ninguna victoria de presigio. ¿Quizás debido al maillot arco iris?

Laurent Brochard es otro de los damnificados por la maldición. En 1997 en San Sebastián batió a Bo Hamburger y Leon Van Bon, y con ello comenzó uno de los peores años de su carrera deportiva, ya que el año siguiente fue el del escándalo Festina, salpicándole a él a todos sus compañeros (un gran equipo formado por Virenque, Dufaux, Hervé, Moreau, Rous, Wust o Zülle). El ciclista de la coleta vio en aquel momento cortada su prometedora trayectoria, ya que era un ciclista secundario pero muy competitivo y siempre peligroso. Tras la suspensión pasó por el Jean Delatour, Ag2r o Bouygues Telecom, siempre mostrando su espíritu agresivo y atacante que le hacían defenderse en todos los terrenos, pero ya sin volver a estar en la primera plana teniendo que conformarse con victorias menores.

Un corredor del que no se puede decir que le haya ido nada mal es Oscar Freire, ganador tres veces del Mundial, con etapas ganadas en Tour y Vuelta a España y ganador del maillot de la regularidad en 2008, a Freire el maillot arco iris le sentó muy bien, cambiándole incluso su manera de correr y haciéndole creer de verdad en sus posibilidades. Sin embargo, es curioso que sus peores años siempre hayan precedido a sus victorias en el Mundial. Tras ganar en 1999 en Verona, la espalda empezó a darle problemas en 2000, sin que los médicos pudieran sanarle completamente. Después de la victoria en Lisboa en 2001, obtuvo muy pocas victorias al año siguiente; de nuevo en su ciudad mágica, Verona, el ciclista cántabro conseguía en 2004 su tercer campeonato, lo que no le privó de que un quiste en el glúteo le tuviera de competición buena parte de la temporada siguiente. Ya vemos que para Freire ganar el Mundial era sinónimo de problemas físicos al año siguiente.



Freire ganando en Verona 99

Lo del letón Romans Vainsteins no sabemos si fue una maldición o más bien flor de un día, porque ni antes de su victoria en el Mundial de 2000 en Plouay fue un corredor destacado, ni lo volvió a ser después de ello. Portar el maillot arco iris le valió un jugoso contrato con la escuadra Domo-Farm Frites para la temporada 2001, pero lo cierto es que nunca llegó a conseguir una victoria importante en ninfuna de las "grandes", ni siquiera en las carreras de clasicómanos.

Y es que el Campeonato del Mundo se corre de manera especial, y siempre hay lugar para las sorpresas. Sucedió en 2000 con Vainsteins y volvió a pasar en 2003 con Igor Astarloa. El vasco después del campeonato firmó un lucrativo contrato con el equipo Cofidis, pero la sombra del dopaje salpicó a la formación y hubo de fichar mediado el año por el Lampre. La temporada acabó para él sin ninguna victoria, y desde entonces no ha vuelto a dar muestras del potencial que se esperaba de él.

La última víctima es el vigente portador del maillot arco iris, el italiano Alessandro Ballan. en 2007 consiguió el prestigioso Tour de Flandes y los Tres Días de la Panne, y en 2008 derrotó a su compatriota Damiano Cunego ante su afición en Varese, alzándose con el Campeonato del Mundo. Como era de prever, desde aquel momento todo han sido desgracias para él: se perdió buena parte de la temporada de clásicas debido a un virus, y tras recuperarse para el Tour de Francia una caida en la primera semana de carrera le ha dejado muy tocado para intentar conseguir una victoria que parece difícil que pueda conseguir en las etapas que quedan.

Lo bueno para él es que ya solo le quedan unos pocos meses como campeón del mundo, puesto que el maillot arco iris ya está esperando a un nuevo incauto.

Expedientes X del deporte: En busca de Robert Millar

Cuando hace unos días Melo me pisoteó de nuevo mi fantástica entrada de Tonya Harding con la historia de Graeme Obree iba a decirle en un comentario que un corredor escocés previo y con una cierta fama fue Robert Millar.
Antes de escribirlo quise asegurarme de que Robert fue anterior a Graeme y al buscar su palmarés en la wikipedia me quedé de piedra al leer la última linea.
Sin duda merece una entrada en este cementerio deportivo.

Lo primero que debo anunciar es que no lo confundáis con David Millar, un gran contrarrelojista que nada tiene que ver con el personaje que hoy nos ocupa.

Robert Millar fue un corredor de la década de los ochenta y principios de los noventa. Bajito y delgado, una complexión perfecta para adaptarse a la alta montaña. Sin llegar a ser una gran estrella siempre brilló, o al menos aguantó en el grupo de cabeza hasta que los mas fuertes del pelotón hacían la escabechina final.

Fue entre el 84 y el 88 donde tuvo sus mejores años, haciendo cuarto en un tour, segundo en un giro y sexto en una vuelta a españa. Llevándose las clasificaciones de la montaña en giro y tour.
A partir de ahí se centró en correr las grandes vueltas marcándose una etapa como objetivo. Aparte de por su talento también era conocido en el pelotón por su carácter introvertido y por ser vegetariano, algo realmente raro en un deportista de élite y más en un deporte tan sacrificado como el ciclismo.

Se retiró en el 95 como campeón de gran Bretaña de fondo en carretera. Después se metió a preparador.
Por su carrera podríamos decir que es la historia típica de un buen ciclista que se retira y disfruta de su asueto, hasta que llegamos a 2003 y nos encontramos con un 'Expediente X del deporte'.
'En busca de Robert Millar', libro publicado por Richard Moore.

En 2003 decide desaparecer, nadie logra dar con él, ni siquiera su exmujer con la que comparte un hijo. Pasa a formar parte del Salón de la Fama del Deporte Escocés pero ni siquiera se presenta a su propia ceremonia. La noticia de la desaparición empieza a intrigar y un periodista, Richard Moore, decide buscar. Habla con su exmujer, sus amigos más íntimos y gente del ciclismo y nadie es capaz de darle una respuesta acertada... Se lo había tragado la tierra y nadie sabía nada.
Finalmente Moore consigue una dirección de correo electrónico y mediante mails salta la sorpresa. Se había cambiado de sexo y ahora se llama Philippa York.

Vive con su novia y no quiere hablar con nadie acerca del cambio de sexo. Le sigue gustando el ciclismo pero prefiere mantener la distancia.

Podéis encontrar mas información en elmundo.es

Desde aquí respetamos la decisión de Robert Millar y le deseamos una vida feliz.

Expedientes X del fútbol: Phil Chisnall

Phil Chisnall fue un jugador inglés de la década de los 60.

Comenzó jugando como delantero en el Manchester United y acabó sus días como centrocampista.
Tras unas buenas temporadas en el Manchester tuvo un bajón importante entre el 64 y el 67, marcando tan solo un gol en esos años.
Una vez acabadas esas fatales temporadas fichó por el desconocido Southend United, donde volvió por sus fueros e hizo los mejores registros de su carrera: 28 goles en 142 partidos.
Se retiró a la temprana edad de 29 y fue una vez internacional con la Inglaterra sub 23, donde por cierto no marcó.

Pero, ¿Por qué se retiró tan pronto? ¿A que se debió el bajón entre el 64 y 67? ¿Por qué tiene una entrada en putofutbol con unos números tan normalitos?
Si queréis resolver estos misterios acompañadme a lo desconocido. Bienvenidos a los expedientes X del fútbol.

A nuestro amigo Phil se le empezó a torcer la vida el día que tras el entrenamiento fue llamado a los despachos del Manchester donde le esperaban su entrenador Matt Busby junto al mítico entrenador del Liverpool Bill Shankly.
Le estaban ofreciendo un contrato para pasar del Manchester United al Liverpool, algo que en inglaterra está considerado como pasar del Barça al Madrid. El joven Phil no sabía lo que estaba a punto de firmar.
El Liverpool venía de ganar la liga y los Beatles sonaban en todo el mundo.
La ciudad molaba el doble que Manchester, así que firmó y pasó a engrosar la plantilla de los 'Rojos de Merseyside' por 25.000 libras (unos 26.090 euros).

Como se suele decir el resto es historia; unos primeros malos partidos, seguramente debido a la presión y las ansias por agradar. El balón no terminaba de entrar, pasó a la suplencia y de ahí se marcó tres temporadas en blanco dejando que pasara el tiempo.

Al verse denostado decidió escapar del Liverpool y pasó al Southend United por bastante menos de lo que costó su traspaso (12.000 libras).
Ahí volvió a recuperar la titularidad y se sintió jugador de nuevo. Tras unos buenos años fichó una temporada por el Stockport county y finalmente se retiró a los 29.
Desconozco por que se retiró tan pronto pero para darle un toque de romanticismo a todo esto diremos que lo hizo arrepentido por lo que pudo ser y no fue.

Desde entonces hasta hoy ningún jugador ha sido traspasado directamente de un club a otro. Han pasado 45 años y nadie ha querido repetir la experiencia, ¿casualidad o misterio?

El caso mas cercano de un futbolista que estuvo a punto de romper esta racha lo tenemos en el argentino Gabi Heinze, que estuvo a punto de firmar por el Liverpool por petición de Rafa Benitez.
Finalmente Heinze se decantó por el Real Madrid abriendo una brecha de odios y rencores entre Alex Ferguson y el Madrid, pero de eso hablaremos otro día...

Gñé! Yo quería hacer historia.