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MARTA: EL DIARIO MAS VENDIDO EN ESPAÑA

Esta mañana, al mirar la portada del diario Marca, me he sorprendido al ver que no apareciera ni Cristiano, ni Mourinho; y que en su lugar apareciera la “todavía” atleta Marta Domínguez. También me ha llamado mucho la atención las letras tan grandes que han utilizado, incluso con exclamaciones, para remarcar el titular de hoy: ¡LIMPIA!
Lo primero que se me ha venido a la cabeza es que esta noticia tenía que ser, a la fuerza, importante de narices, y ¿por qué no había oído, ni leído todavía nada sobre ella? Algo me olía mal, cuando me he fijado en el nombre del diario. Han puesto una “t” encima de de la “c” de Marca; para que en la edición de hoy el periódico tenga un nombre especial: Marta.



Casi me caigo de la silla, no me lo podía ni creer, y de repente se me ha encendido la bombilla: estos han liado alguna, fijo. Y tan sencillo como poner el nombre de Marta Domínguez en un buscador de Internet, premio, allí estaba la respuesta.

Allá por el mes de Diciembre, cuando se destapo toda la trama de la operación Galgo contra el dopaje, desde el diario Marca se cargo con mucha dureza contra todos los supuestos implicados, especialmente contra ella, a la que denominaron como la cabecilla de este entramado. La acusaron de ocultar en su casa sustancias dopantes, consumirlas y de traficar con ellas; la llamaron literal y públicamente “camello” y “mentirosa”.



Es más, como son tan fieles defensores de la justicia y de la verdad (sobre todo de esto último) exigieron a las autoridades que todo el peso de la ley cayera sobre estos delincuentes; y que debían de ser despojados inmediatamente de las medallas que habían ganado de manera fraudulenta.



Pues bueno a día de hoy, se ha demostrado que la atleta (al igual que muchos de los acusados en esta supuesta trama) estaba limpia de toda sospecha, que ni ha consumido, ni ha traficado con sustancias prohibidas. Espero que al menos desde Marca les pidan perdón, aunque en mi opinión el daño ya esta hecho.
P.D. ¿Y qué pensará Inda (antiguo director del diario) de todo esto?

El último salto de Yago Lamela.

Año 1999, la selección española está hundida con una transición de entrenadores entre Clemente y Camacho, el ciclismo no tiene ningún ídolo nacional al que aferrarse en las grandes vueltas, Carlos Sainz está de capa caída tras el inmortal 'Trata de arrancarlo Carlos' del último mundial, en la fórmula 1 Marc Gené y Pedro de la Rosa empiezan a emerger como pilotos en escuderías mediocres y cuando no la afición no tenía ningún héroe al que aferrarse, el 7 de marzo de 1999 va un españolito y salta 8,56 m en los mundiales de atletismo. Se coloca como subcampeón del mundo en pista cubierta y record de europa. Olé!


No mientas, hasta este momento tampoco le conocías de nada.

Se trataba de Yago Lamela, la nueva estrella mediática a la que adorar, la esperanza en los mundiales de Sevilla de ese mismo año. Yo acababa de encontrar una excusa para ver esos mundiales, y como yo mucha más gente. Y la verdad es que disfruté bastante con todo aquello.

Nunca en toda mi vida lo he flipado tanto con unos mundiales de atletismo como con aquellos. Recuerdo alquilar aquel verano el Track & Field de la PSX, subir con un par de amigos a casa y ponernos a jugar la prueba de salto de longitud una y otra vez.
Con ese juego acababas con los brazos destrozados de apretar el botón pero las risas que nos echábamos y los gritos que pegábamos ante cada intento era una nueva muestra de que en el descerebre está la diversión.
Incluso nos dio por ir un día a la playa y en vez de bañarnos ponernos a saltar. Al hacer esta tontería es cuando realmente me di cuenta que saltar ocho metros y medio es una auténtica burrada. Os lo digo de verdad, cualquier día coged carrerilla y saltad, luego medís 8,5 metros y descubriréis que aquella marca es inhumana.


Jugar a este juego ha provocado más agujetas que practicar las pruebas en la vida real.

Las olimpiadas de Atenas llegaban en el 2004 y de nuevo me acordé de Lamela. Llevaba un tiempo sin saber nada de él, y es que el salto de longitud es un deporte que da para lo que da; correr y saltar.
Nadie se para por la calle a hablar de los últimos saltos que ha hecho alguien por Estambul, pero cada cuatro años las olimpiadas nos recuerdan que hay muchos deportistas que siguen entrenando y que al menos debemos tenerlos en cuenta en su gran cita.

A aquellas olimpiadas llegó lastrado por una lesión en el tendón de Aquiles y tuvo que competir anestesiado. Acabó undécimo, una marca discreta para lo que se esperaba de él y en la afición cundió el desánimo. Su nombre empezó a desaparecer de las portadas y cada vez era más difícil encontrar noticias suyas.

Para colmo las noticias que llegaban eran malas. Los problemas con el tendón de Aquiles se agravaban y nunca terminaba de recuperarse. En 2005 sufrió un accidente de tráfico que retrasó su reaparición y en 2006 se rompió los dos tendones. La desgracia nunca se acababa y los rumores sobre depresiones e intentos de suicidio como el accidente de tráfico mencionado sonaban cada vez con más fuerza.

Nunca volvió a ser el mismo, era mucha la gente que decía haberle visto borracho por cualquier zona de fiesta. No se cuanto habrá de realidad en todo esto pero lo que si es cierto es que Yago era consciente de su problema y comenzó a buscar ayuda especializada para ayudarle a salir de su depresión.
Me pongo en su pellejo y tiene que ser difícil saber que tu mejor momento llegó a los 21 años y que todo los demás han sido lesiones y contratiempos en tu supuesta etapa de esplendor. Sin duda debe ser muy duro tener que pasar los días en casa esperando que 'la cosa mejore'.

Hace unas semanas me enteré de que Yago había sido ingresado en un hospital psiquiátrico y me dio verdadera pena, así que con todo merecimiento le dedico esta entrada a un tipo que durante un breve periodo de mi adolescencia iluminó mi vida y e hizo divertirnos a mis amigos y a mi con una competición tan sencilla como es el salto de longitud.
Por lo visto ya ha salido del hospital y se encuentra en su casa medicándose. Espero que pronto vuelva a ser feliz.

Ánimo Yago, los malos momentos también se pasan!

Mi primera maratón (Parte 2)

Como os prometí la semana pasada, continuo con el relato de la maratón. Aquí os dejo la segunda parte, espero que os guste!

LA CARRERA

Por fin había llegado el día, tras seis meses de entrenamiento autodidacta, seis meses de anotar tiempos y mejorar referencias, era el momento, debía salir a la calle y hacerme la bilbao-bilbao como un campeón.
Para no fallar a mis hábitos me levanté pronto, desayuné tres tostadas y fui hacia el metro.
Por desgracia había obras en algún tramo y se retrasó 17 minutos. Exactamente el cuarto de hora que tenía pensado para calentar y estirar. Me empecé a poner nervioso ¿Y si al final no podría tomar la salida? ¿Y si llegaba tarde?
Al salir del metro ya había empezado la carrera, presenté los papeles de la inscripción, dejé la mochila, me puse el dorsal lo más rápidamente posible y salí con dos minutos de retraso.
Me quería morir de la vergüenza, la salida estaba llena de gente y marchar por allí en solitario hacía pensar a todo el mundo que era un megapardillo que se había descolgado en el km0. Eso me hacía correr más rápido para unirme con el pelotón y desaparecer entre la multitud. Al kilómetro y medio ya había enganchado con el grupo. Primer sprint para empezar y yo sin calentar, la cosa ya andaba desbocada...

A pesar de todo me encontraba bien, hice los primeros 10 km en 48 min, al pasar por el kilómetro 21 me encontraba ya en 1h 42min. Estaba haciendo unos tiempos realmente buenos y no sentía cansancio. Tenía la cosa de que en algún momento iba a reventar cual burbuja inmobiliaria pero la verdad es que no sabía correr más despacio, tenía mi marcha de crucero y a ese ritmo iba a seguir.
En el km 23 me llevé el primer aviso, en un avituallamiento líquido cogí agua y una esponja. Después de beber noté como el grupo con el que llevaba desde el km10 se había distanciado un pelín. Traté de acelerar para cogerles de nuevo pero por alguna razón me di cuenta que no podía acelerar, tampoco frenar. Era una 'pájara' y decidí ponerme a tope de azúcar en el siguiente avituallamiento. Del km 23 al 26 anduve flojo, me empezó a pasar la gente y me vino a la cabeza Sugar Town de Nancy Sinatra. Y os aseguro que correr un rato con esa mariconada en la cabeza añade un punto de dureza a una prueba como esta. Afortunadamente fue tomar Acuarius, agua y glucosa que me dio un tipo que también iba corriendo y me repuse, volví a adelantar a quienes me habían pasado y el ritmo era bueno otra vez.
La alarma me había sonado pero mis piernas volvían a responder, dosifiqué, miré el reloj y descubrí que estaba en un tiempo asombroso de cara a afrontar el km 30.

A partir de aquí no se el momento exacto, pero hubo un momento en el que me dio un golpe de calor, me golpeé contra el muro y os juro que se me empezó a ir la olla de una manera bestial.
Una de las cosas que más me preocupaban de cara a la maratón era el tiempo. Justo tocó un día caluroso y mientras la gente aprovechaba para irse a la playa, yo empezaba a dudar que mi plan de correr una maratón fuera el mejor plan para un domingo.
No se qué temperatura habría exactamente pero a la sombra el termómetro daba 25º así que calculo que al sol tendríamos unos 28º. Ideal para el desfallecimiento.
Sobre el km32 noté que si estiraba los brazos me llevaba un calambrazo, si trataba de ir más despacio o acelerar, calambrazo. Obvia decir que las piernas me dolían bastante y pedían a gritos parar. Si trataba de poner la espalda recta las lumbares me molestaban. El estómago lo tenía revuelto, por más que le daba de beber me pedía comida y para colmo de males la cabeza me dolía muchísimo, un dolor intenso que en vez de aplacarse iba a más.

En el km38 reflexioné sobre la situación y en ese momento tenía ganas de llorar de auténtico sufrimiento.
Empecé a perder el ritmo y me pasaba todo el mundo. Me daba igual, sólo quería llegar a meta y sabía que si me paraba a descansar no volvería a correr así que hice de tripas corazón y mantuve el paso. En el 38 era INACEPTABLE rendirse.

Y a pesar de todas las cosas que podría haber recordado a la hora de motivarme como por ejemplo, los ánimos de quienes me conocen, el empuje de Rafa Nadal ante un partido perdido, el triunfo en la derrota o el entrenamiento que me había llevado hasta aquí. A pesar de todo ello lo que más me animó para seguir adelante fue recordar un documental que había visto acerca de un niño hindú de cinco años que se había recorrido 62km en 7 horas. Fue recordarlo y decir 'A mi un puto niño no me gana'.

Que no que no, que a mi este niño no me gana.

Y con esas motivaciones tan cavernarias seguí paso a paso hasta cruzar la línea de meta.
3:52:44 Un buen tiempo para ser mi primera maratón pero unas sensaciones horribles en el cuerpo.

CONCLUSIONES

Ahora que me pongo a escribir estas líneas debo decir que no se bien cómo encararlo. He sacado muchas conclusiones de todo esto pero no sabría cómo expresarlas.
Por un lado creo que no ha merecido la pena; ha sido demasiado entrenamiento, demasiados madrugones para cumplir mi objetivo. Pero ¿A qué precio?
Normalmente cuando corría otras carreras de 10 o 20 km mis sensaciones al llegar a la meta eran de auténtica euforia: ver el tiempo que había marcado, la posición en la carrera, notar que llegaba entero y que mejoraba me hacían no notar cansancio. Esta vez no sentí alegría al cruzar la meta, sentí alivio por dejar de correr. No me noté fuerte, me noté totalmente vencido por la prueba, vapuleado. Tengo la sensación de haber perdido, de recibir una dosis de realidad bien fuerte que me ha hecho besar la lona totalmente K.O. La gente me dice que debería sentirme orgulloso, que una persona normal no es capaz de levantarse de la silla y ponerse a correr cuatro horas. Es cierto, pero la verdad es que imaginaba otras sensaciones. Debo confesaros que pasé un domingo horrible tras la carrera, me dolía todo el cuerpo y no me divertí nada haciendo la prueba.

Por eso mismo creo que hay maneras de sentirse más orgulloso de uno mismo sin hacer tanto esfuerzo. Me vienen a la cabeza días como aquel en que metí un gol en la final del torneo del colegio, o el primer sueldo que gané con mi propio negocio o incluso el día que me pasé el Aero Fighters 2 con cinco duros y sobre todo el ver que finde tras finde son muchas las personas que llaman a mi teléfono preguntando qué plan tengo. Son otras cosas mucho más pequeñas pero que me son mucho más satisfactorias.

Junto a Davo, esta si que fue una gran gesta.


También tengo bien claro que todo esto no es bueno para la salud, basta con mirar a los profesionales. Lejos de parecer personas fornidas más bien parecen judíos recién salidos de Mauthausen y es que someter al cuerpo a estos esfuerzos tiene que pasar factura. Estoy seguro.

Otro que también se lo pasa de putifa haciendo maratones.

Por otra parte y mirando las cosas positivas, porque no todo ha sido malo, puedo decir que gracias a esta preparación me he conocido mucho mejor a mi mismo, descubierto lo que es hacer un esfuerzo hasta el límite, he conocido cómo se organiza un evento de este tipo, he comprobado una vez mas que si me propongo algo puedo conseguirlo, mi autoestima ha subido bastantes puntos (que ya es decir) y estoy en una forma física envidiable. Me miro al espejo, veo el cuerpo que he conseguido y sonrío. A la larga todo esto dará sus frutos, de eso también estoy seguro.

Por último no quiero desmitificar una maratón, ni tratar de dar una charla sobre motivación o autosuperación personal. Simplemente os quiero contar con todo esto que si tenéis una idea en la cabeza y tras haberlo reflexionado un tiempo seguís creyendo poder hacerlo, hacedlo.
Hacedlo con todas vuestras ganas sin importar que otros no confíen en vuestras posibilidades o que se rían de ti. Sal ahí fuera y demuéstrate a ti mismo lo que vales. El primero que se sorprenderá eres tú.

Mi primera maratón. (Parte 1)

Hace unos cuantos meses hablé en el blog acerca de correr una maratón. Muchos fueron los comentarios acerca de ello, tanto aquí como en facebook como en la vida real.
La mayoría de los comentarios que recibí fueron mofas y advertencias. Por un lado estaban mis amigos más cercanos que eran los que más se reían y conociéndome dudaban mucho que jamás fuera capaz de levantarme y ponerme a correr ni siquiera cinco kilómetros. Luego hubo quienes me advirtieron que hacer una maratón no es cosa baladí, que requiere cierta preparación y regularidad, y hubo quienes me contaron sus experiencias en carreras de larga distancia y lo mal que terminaron.

Mucha gente me contó historias pero ninguno había corrido los 42 kilómetros que suponen una maratón y ante todo esto me encontraba yo con una pregunta en la cabeza ¿Pero tan difícil es?
La idea me rondaba la cabeza y la verdad es que tenía ganas de intentarlo. Ya en la 'entrada 200' del blog lo volví a comentar y dejé claro que todo esto no se me había olvidado y que tarde o temprano lo iba a intentar.

Y como quería hacer algo y no sabía cómo, comencé a idear una rutina de ejercicio y entrenamiento.
Lo primero que hice fue buscar en google algún consejo de preparación y de entre todos los métodos lo que más me ayudó es que en tres meses se puede preparar una maratón. Quizá no para hacer un gran tiempo, ni competir por nada, simplemente por terminarla. Que no es poco. Con eso me bastaba para derrocar todas las teorías sobre grandes preparaciones, disciplinas budistas y demás estudios 'a ojo' que la gente me contaba.
Lo segundo en lo que me basé fue en centrar el entrenamiento en el gimnasio al que llevaba poco tiempo apuntado; aparté a un lado los ejercicios de musculación y fuerza y me decanté por pedirle a la monitora ejercicios destinados mejorar la condición física general y la resistencia.
No quería hacer hincapié en ejercicios de pierna, ni basar el entrenamiento en bajar peso a marchas forzadas.

CONSEJOS PREVIOS

De entre todas las cosas que me contaron antes de empezar la preparación hubo varias que me llamaron la atención:
  • Puedes morir en el intento. Muchas gracias colega, pero la verdad es que con un mínimo de forma física y sin salir a superar ningún record dudaba que me pudiera dar un paro cardiaco mientras corría.
  • Se tardan años en preparar una maratón. Un tipo al que le conté mi objetivo me dijo esto. También me dio una charla interesante sobre maratones pero seguía convencido de que más de un año era demasiado tiempo.
  • Otro me dijo que mayo era demasiado pronto para la temporada de maratones y esto no era ninguna tontería. Tener que hacer 42 km bajo un sol asfixiante sí que podía complicar realmente las cosas y la verdad es que mientras preparaba todo esto esperaba que no hiciese calor el día de la carrera.
  • Por último me hablaron de hacer dietas especiales para conseguir mi objetivo. No quería cambiar mi estilo de vida, ni empezar a rellenar mi dieta con pasta y arroz. Así que no me puse a desayunar 5 huevos crudos como Rocky Balboa, simplemente comía lo que había en el plato y evitaba picar entre horas. Algo que llevo toda la vida haciendo.

'Olvídate del Actimel para empezar la mañana y bébete cinco huevos a pelo.'

Una vez leído y documentado saqué mis propias conclusiones y me decidí a entrenar.

EL ENTRENAMIENTO

Una rutina de cuatro días a la semana de hora y media de gimnasio serían suficientes para coger una buena forma física. Sin saber muy bien a dónde me llevaría esto, creo que era el paso básico. Entrenar sin chorradas. Si quieres correr 42 km tienes que joderte y entrenar, no existe ninguna receta milagrosa.

Las tres últimas semanas antes de la carrera salía a correr dos días a la semana 45 minutos. No me importaba la distancia recorrida, simplemente quería hacer 45 minutos para preparar las piernas para un esfuerzo largo.

El último día de la semana jugaba un partidillo a baloncesto. ¿Qué tenía que ver esto con la maratón? Ni puta idea amigos, pero divertirse siempre está bien.

El ejercicio y la rutina estaba dando sus frutos y la mejor manera de medirlo era observar esas pequeñas cosas que te hacen pensar que vas por buen camino.
Conseguí correr 2 km en 7:30, 10 km en 42 min y 21 km en una hora y treinta y siete minutos. En las carreras populares siempre llegaba en el primer tercio de los participantes y gente que no me ve a menudo me decía que me notaba delgado, alguno fue verme y decir un 'te estás poniendo mazas!', 'te noto la cara como más fina'... Cosas que me confirmaban lo que ya suponía pero que igualmente molaban. ¡Gracias!

Incluso había conseguido cambiar la percepción entre mis amigos; la cosa había pasado de las risas iniciales a justificaciones ante su pereza del tipo: 'correr es de cobardes' o 'yo no pago por correr una carrera'. El matiz había cambiado y cuando la gente empezaba a confiar en mi yo empecé a perder la esperanza. Un dolor en la rodilla se iba acentuando.
Dejé de entrenar tras seis meses y a falta de seis días fui al médico.
Me dijo que no era buena idea correr una maratón con una sobrecarga...
La suerte ya estaba echada, ¿lo conseguiría?


De unos incipientes tripoides a unos prominentes pectorales,
Super Mario y la Xbox me habían estado jodiendo la vida.

Carrera Las Arenas - Bilbao

El 26 de diciembre me apunté a una de estas carreras populares de navidad con Melo; era Las arenas-Bilbao, de 11,8 kilómetros.
Un recorrido llano, a la orilla de La Ría, aquella que da nombre a la famosa canción 'Desde Santurce a Bilbao...', con una temperatura de entre 1 y 3 grados.

Jamás había corrido algo así y debo decir que me gustó la experiencia, espero repetir el año que viene. Ahora os contaré un poco mi resumen de la mañana:

De camino al puente colgante, que era el inicio de la carrera, el tren pasó por la estación de Lamiako. Ahí pude ver un muro con una enorme pintada de uno de los primeros equipos del Athletic y mi amigo me comentó que en el campo de fútbol destartalado que se podía ver al lado fue donde empezó a jugar un prehistórico Athletic en 1898. Según me dijo, antes no había estación en ese lugar así que el tren disminuía un poco la velocidad para que la gente saltase en marcha.

La pintada de Lamiako.

Una vez llegamos al lugar de la carrera nos dimos cuenta que llegamos un poco pronto, ya que habría unas cincuenta personas y todas del mismo corte; puretas delgados, con ropa de profesionales, bien abrigados y con pinta de saber a lo que venían. En ese momento los dos pensamos que íbamos a dejar el pabellón bien bajo. Afortunadamente pronto empezaron a llegar niños y gente que al igual que nosotros simplemente ama el deporte y tenía ganas de echarse la mañana con una carrera bajo el frío. Al ver a un montón de gente uniformada con ropa del Decathlon mi colega dijo una frase que me hizo bastante gracia: 'Cuanto daño ha hecho el Decathlon a este deporte, ves a cualquiera con ropas de profesional y ya te acojona'.

Y luego lo que se venía a hacer, que era correr. Al principio iba con mi compañero de fatigas, hasta que vi que con el ritmo que llevábamos no íbamos a ninguna parte, así que recordé aquello de que los deportes individuales son para una persona y rara vez salen bien acompañados. Pedí perdón y permiso a mi compañero por dejarle tirado y me lancé hacia delante a ver si al menos en algún momento veía la cabeza de carrera (que iluso!). En aquel momento me vino a la cabeza la imagen de Goku corriendo por el camino de la serpiente hacia el diminuto planeta del maestro Kaito y me empezó a sonar la musiquilla de la serie.

Na na, nananana na na, nananana titi tiri tititi titi tiri tititi...

Y así hasta llegar a la meta en el puesto 364 de entre más de 1800. Un tiempo discreto de 54:39. Supongo que algún atleta o alguien que haya entrenado un mínimo se empezará a reír de mi. Para evitar esto espero estar allí el año que viene y mejorar mi propio tiempo, que al final es de lo que se trata de superarse a uno mismo.

Después de esto recoger algún regalo por participar y andar de pintxos y potes por bilbao. ¿Qué mas se puede pedir para una mañana de domingo?

Al de un rato de terminar la carrera descubrí que me había hecho algún estropicio en el pie.

PD: Agradecer a Melo, integrante del blog la participación en el evento. Me hubiera dado una pereza terrible hacer todo esto sólo. Espero que al año que viene se anime algún amigo más a hacer la carrera.

Maratones urbanas

Hace poco me vi la película 'Corredor de fondo', el título original es 'Run fatboy run' (Corre gordito, corre) dirigida por David Schwimmer.



Recomiendo desde aquí el filme a todos los amantes del deporte, es una peli de risa, que no es ni de lejos mi temática favorita pero me gustó el particular sentido del humor y la sensación de alegría y superación que me dejó el filme.
Gracias a la cinta aprendí cierta jerga maratonil como 'golpearse contra el muro' o curiosidades acerca de la maratón de londres, que es sobre la que va la peli y esto me llevó a documentarme un poco sobre esta maratón.

Lo primero que me llamó la atención es que esta maratón forma parte de la world marathon majors que es una competición entre las cinco grandes maratones urbanas, compuestas por Nueva York, Berlín, Chicago y Boston, además de Londres.
Quizá de estas la más famosa sea la de Nueva York ya que como allí se ruedan más películas que en el resto de ciudades podemos ver referencias a esta carrera a menudo. Por ejemplo Barney Stinson la corrió en Como conocí a vuestra madre.

Sería el LOL que ganara alguna vez alguno de estos que va disfrazado.

Pero volviendo a la carrera londinense quería destacar que es la única en la que para participar sin ser profesional debes hacerlo por una causa benéfica. Es decir, para que te den dorsal si eres un aficionado debes donar unas 1.500 libras a una causa benéfica o bien participar en un sorteo de dorsales entre los que estén inscritos y no hayan ingresado fondos. La opción de la lotería es bastante difícil puesto que siempre hay muchos más participantes que dorsales.

La disfunción eréctil también es una causa por la que correr.

Y esto es lo que he aprendido de las maratones, a decir verdad lo único que conocía es que se recorren 42 kilómetros y que el nombre viene de una llanura a 42 kilómetros de Atenas en la que se libró una batalla y un tipo tuvo que ir corriendo a informar del resultado.
Bueno, eso y que en diciembre se recorre una maratón por Vallecas, que aparece todos los años en las noticias deportivas porque en esas fechas no hay nada que contar...

En fin, las maratones una prueba de auténtica resistencia tanto física como mental puesto que no es sólo correr hacia adelante como un idiota, debes tener la entereza suficiente como para seguir hasta la extenuación durante unas cuantas horas.
Todo esto me ha picado y me apetece comprobar si sería capaz de hacer una maratón ¿Alguien se apuntaría a la 'I Maratón Putofutbol'?