Muchas veces, durante esas maratonianas sobremesas bicicleteras con de Andrés y Delgado, te da por fijarte en pequeños detalles del pelotón; te paras a pensar cómo están estructurados los equipos, te fijas en quién baja a por bidones para el resto de sus compañeros, quién charla con los demás colegas del pelotón sean compañeros o rivales, quién lleva algún distintivo de campeón de algo en su maillot o casco y la verdad es que os tengo que confesar que a pesar de ver a todos estos personajes durante unas cuantas horas si me cruzo por la calle con el 90% de ellos sería incapaz de reconocerlos. Entre el casco, las gafas y el traje no tengo ni idea de qué aspecto tendrán fuera de la carrera.
El año pasado en medio de todas esas horas de ciclismo ininterrumpido hubo un personaje que me llamó bastante la atención, y entre todo el pelotón me dije ¿quién coño lleva ese bigote?
Se trataba de David Zabriskie. Lol, de Utah tenía que ser. No os creáis que no le conocía, a poco que os guste el ciclismo os sonará de ver en el Garmin al campeón de Estados Unidos contra el crono; Es él, Zabriskie. Además los más observadores habréis visto cierto parecido entre la rueda lenticular que lucía el año pasado y el escudo del capitán américa. Este año ha revalidado campeonato pero en vez de seguir con el escudo en la rueda, directamente se lo ha puesto en el casco. Ante este detalle sólo me queda dedicarle un artículo y buscar información suya en internet. ¡Y menudo crack está hecho!
Entre las bicis del Garmin las suyas destacan especialmente.
Antes del tour Zabriskie fue noticia en el mundillo por hacerse vegano. Quizá haya algún vegano que nos esté leyendo y piense '¿Y por esto es noticia?'. Pues sí, en un deporte en el que se mide tanto la alimentación y los esfuerzos choca que alguien rechace las proteínas de la carne y tenga que sacrificar tanto su dieta. Sólo conozco otro exciclista que rechazaba la carne; Robert Millar.
De todos modos es casi tan curiosa la noticia como el por qué de su decisión: Vio documentales sobre el trato que sufren los animales en las grandes granjas industriales y decidió que estaba mal lo que hacía. Además unos exámenes médicos le diagnosticaron una propensión alérgica a ciertos alimentos, así que simplemente dejó de comer carne. Lo mejor de todo es que según ha reconocido desde que es vegano se fija mucho más en su alimentación, antes simplemente trataba de llevar una dieta equilibrada y ahora presta mucha más atención a lo que consume.
Pero lo mejor llegó cuando entré en su web y le conocí un poco más. Normalmente los deportistas cuelgan en su web fotos en las que aparecen triunfando dentro de su deporte, fotos de algún partido que son bonitas, fotos vanidosas de alguna sesión para alguna revista o artículos suyos escritos por otra persona. En definitiva cosas que no te dicen nada que no sepas. En la web de Zabriskie sin embargo tienes fotos como las que puedes colgar cualquier día en facebook; fotos haciendo el retra o fotos de alguna cosa que has visto. Ahí es dónde de verdad se conoce a la persona.
Zabriskie no usa Batmóvil, usa Batbici.
Haciendo una recapitulación rápida sin duda las que más me han gustado son las del Batmovil de la serie de 1966 y las diferentes instantáneas sobre Hellboy; ya sea con la gabardina de la peli, con el director de la misma, Guillermo del Toro o leyendo un cómic en una concentración.
Por supuesto, como fan de la cultura Pop no se ha perdido la Comic Con que se ha celebrado hace poco en San Diego... Aparte de las fotos curiosas, David Zabriskie se ha ganado mi admiración por su blog. Lógicamente está en inglés pero si os paráis a leerlo pronto os daréis cuenta de que además de notarse que está escrito por él, está bastante bien redactado. La lectura de la presentación de Thor Hushovd en el tour y la caida que le hizo abandonar la carrera es interesantísima.
Esperemos ver a este megacrack del ciclismo mundial este año en La Vuelta. Mi corazón se lo ha ganado y es, sin ninguna duda un digno merecedor de una entrada en putofutbol.
Este año se cumple el vigésimo aniversario de la primera victoria de Miguel Indurain en el tour de Francia. Para celebrar tan maravillosa efeméride había pensado hacer un pequeño resumen de sus tours en distintas entradas pero sería un trabajo faraónico y poco reconocido, así que mejor hacer un resumen de sus gestas en una sola entrada y disfrutar recordando (o descubriendo) sus mejores momentos a lo largo de aquellos cinco años que tan buen sabor de boca nos dejó. Espero que os guste, y sobre todo espero que quién no recuerde o no sepa quién fue Miguelón descubra el buen hacer de un ciclista legendario.
TOUR 1991 En el tour del 91 Indurain partió como una joven promesa, alguien que había dado que hablar pero en ningún momento se contaba con él para la general individual, así que sin hacer mucho ruido comenzó haciendo de las suyas en las etapas individuales contra el crono, ganando las dos que había aquel año y situándose entre los mejores de la general. Como curiosidad debo comentar que aquel año hubo una 'etapa doble'; a la mañana hubo una contrareloj por equipos corta y a la tarde una etapa llana un poco más corta de lo normal.
El día que Indurain se alzó con el amarillo y entró en las quinielas de todos fue en la etapa que finalizaba en Val Louron. Miguel era un buen escalador, pero dónde siempre controlaba la carrera era en los descensos. Y fue en el descenso del Tourmalet dónde probó fortuna y se escapó del grupo en solitario. Más tarde se le uniría Claudio Chiappucci y juntos entraron a meta. Indurain quedó segundo en la etapa haciendo un corte de mangas dedicado a la prensa francesa, que le había tachado días antes de ser un corredor conservador.
Como último apunte de aquel tour quería destacar el hostiazo que se pegó Djamolidine Abdoujaparov en el sprint de la última etapa. Tuvieron que ayudarle a cruzar la meta y así conservar el maillot verde.
En el 1:28 vemos el colofón final de tour para Abdoujaparov
TOUR 1992 Para mi el tour del 92 fue el que Indurain ganó con mayor autoridad. No se lo pusieron fácil pero Miguel llegó en un momento de forma extraordinario. Hay dos momentos que marcaron aquel tour: La crono de luxemburgo, la primera crono del tour. Aquel día Indurain realizó los 65 kilómetros a una media de 49km/h una auténtica proeza que le bastó para sentenciar el tour. Alcanzó hasta a tres corredores que habían salido por delante de él y en la llegada a meta ya tenía casi cinco minutos de ventaja sobre Chiappucci, Bugno y Lemond. De otro planeta.
El otro momento memorable fue la etapa que finalizaba en Sestrieres. Era el primer día de alta montaña del tour y tras la carnicería realizada por Indurain en la contrareloj, Claudio Chiappucci no se resignó a dar el tour por perdido, así que en una etapa de 250km el italiano cogió una fuga a 200km de meta y comenzó a recortar minutos sobre Indurain. Viendo que las fuerzas le acompañaban, a 125 km de meta Claudio abandonó el grupo de escapados y marchó en solitario hacia el final de etapa. Toda una locura que nadie se plantearía, un sólo corredor echando un pulso al pelotón en una etapa de montaña ¿Aguantaría o reventaría? No sólo aguantó sino que en el último puerto cuando parecía que Indurain le cazaría terminó sacando de punto al navarro y en la llegada a meta le aventajó en casi dos minutos. Una etapa increíble, casi ocho horas sobre la bicicleta sin tregua. Sin duda una de las mejores etapas de la historia del tour.
'cuando llegué al Tour de 1992 llevaba tres años pensando cómo ganar la ronda francesa. Estando Indurain me di cuenta que podía pasarme tres años pensando lo mismo' Claudio Chiappucci.
TOUR 1993 Para 1993 cambiaron los rivales de nuestro navarro favorito. Esta vez Miguelón venía de ganar su segundo giro de italia y un futuro halagüeño se presentaba en la cita de julio. Su nuevo gran rival era el suizo Tony Rominger y precisamente uno de los momentos inolvidables de aquel año lo protagonizaron en el Tourmalet.
En aquella etapa Rominger se escapó ascendiendo al mítico puerto y nadie fue capaz de seguirle. Indurain y el Banesto (su equipo) no se volvieron locos, marcaron un ritmo exigente durante la subida y al coronar Rominger aventajaba en mas de un minuto al grupo de favoritos. Indurain, seguramente recordando la primera vez que se vistió de amarillo en ese mismo lugar, volvió a atacar en el descenso de aquel puerto y abandonó el pelotón. En pocos kilómetros y de manera sorprendente Indurain apareció como una sombra tras el suizo. Ese fue el mazazo moral que hizo saber al resto de competidores que la lucha por el primer puesto estaba bastante definida.
Curiosamente de aquel año salió como tercero un polaco, Zenon Jaskula. La lucha por el último puesto del cajón estuvo protagonizada por un par de corredores que nunca más hicieron nada destacable. Zenon Jaskula y Álvaro Mejía. Yo iba con Zenon Jaskula porque de pequeño tuve una época de vicio al matamarcianos Xenon que nada que ver con el corredor pero gracias a esto le cogí cariño. Comentar que Mejía ahora mismo es doctor, un curioso cambio de profesión.
TOUR 1994 En el año 94 la gente empezaba a soñar con un Indurain que igualaba la gesta de Anquetil, Mercx e Hinault de ganar cinco tours, faltaban dos pero Miguel seguía siendo el gran favorito. La verdad es que este tour nos dejó un sabor de boca extraño; Indurain ganó con bastante ventaja pero venía de perder un giro y en la última semana de carrera se desinfló bastante y perdió tiempo en casi todas las etapas de montaña. Aquel año Miguelón tuvo la suerte de sentenciar en la primera semana, con una crono en la que una vez más machacó a sus rivales (curioso el video de la pasada a Lance Armstrong) y un par de etapas en las que cada gran rival perdió demasiado tiempo. La sorpresa la protagonizó el letón de la GewissPiotr Ugrumov, que en las últimas etapas de montaña empezó a recortar minutos sobre sus rivales de una manera increíble. Todo esto y ganar la última contrareloj, concretamente una cronoescalada le valió para subirse al segundo cajón del podio.
¡Olé!
TOUR 1995 Llegaba el año 95 y la oportunidad única de conseguir la hazaña que sólo tres personas habían conseguido anteriormente. Todo el mundo estaba espectante ante el gigante navarro. El lo sabía y no pudo esperar a decidir el tour en la montaña, lo hizo en una de las primeras etapas que tenía muchas pequeñas cotas de tercera y cuarta categoría y que viendo el perfil parecía un serrucho. A mitad de la etapa se escapó junto a Johan Bruynel (sí, el exdirector de US Postal y una de las personas más influyentes del ciclismo actual) y le llevó en volandas hacia la meta. Lógicamente Bruynel no colaboró con Indurain, el corría para la ONCE y debía trabajar para Alex Zulle. Así que Johan se llevó la etapa al sprint y Miguel dio un golpe de autoridad en una etapa que nadie se lo esperaba.
En la primera gran etapa de montaña fue el suizo Alex Zulle quién atacó, posicionándose como gran rival de Indurain y entrando a meta en La Plagne con dos minutos sobre el navarro. La emoción estaba servida pero le llevaba suficiente ventaja como para preocuparse tan sólo de seguirle en la montaña y destrozarle en las contrarelojes. La undécima etapa cayó en 14 de julio, fiesta nacional francesa, y lo celebraron por todo lo alto. Laurent Jalabert se escapó junto a un par de compañeros de la ONCE y llegaron a aventajar al pelotón en 14 minutos, lo cual ponía al francés como lider virtual. El Banesto reaccionó y aunque ganó Jalabert, este entró a meta con cinco minutos de ventaja sobre los favoritos. De aquí hasta el final no hubo ningún ataque que pusiera en jaque a Miguelón. Indurain entraba en la historia.
FORMA DE CORRER A Indurain se le recuerda por ser un ciclista generoso en las victorias. Normalmente siempre entraba acompañado a meta y no disputaba los sprints, prefería regalar la victoria de etapa y mantener el amarillo. De hecho es curioso que en los cinco tours que ganó, no consiguiera ninguna victoria de etapa fuera de las contrarelojes. Y es que la táctica de Miguel era esa, machacar a sus rivales en las cronos sacando más de dos minutos a todos sus rivales y seguir el ritmo de los mejores en la montaña. Curiosamente cuando alguien lanzaba un ataque no solía responder al instante, simplemente se sentaba en la bici, incrementaba el ritmo e iba asfixiando a sus rivales hasta que daba caza al fugado. También es importante mencionar que el Banesto, su equipo durante los cinco años, nunca fue un gran bloque. De hecho nunca tuvo un fiel escudero que le ayudara en sus peores momentos. Había otros equipos mucho mejor estructurados y con mejores posibilidades que le hacían frente pero claro, el ciclismo es un deporte individual y por mucho que te ayuden si tu rival es más fuerte poco puedes hacer. También se le recuerda mucho su seriedad al correr, Indurain era un tipo tímido y a la hora de estar en carrera su cara no delataba esfuerzo, ni alegría, ni cansancio con lo que sus rivales no sabían si realmente estaban forzando a Indurain o si estaba de paseo junto a ellos.
Lo dicho, un crack. Muchos dirán que se dopaba o que Armstrong era mejor que él. Puede ser, no os voy a engañar, pero lo que seguro que no encontraréis es alguna queja de cualquier rival sobre él.
Año 1999, la selección española está hundida con una transición de entrenadores entre Clemente y Camacho, el ciclismo no tiene ningún ídolo nacional al que aferrarse en las grandes vueltas, Carlos Sainz está de capa caída tras el inmortal 'Trata de arrancarlo Carlos' del último mundial, en la fórmula 1 Marc Gené y Pedro de la Rosa empiezan a emerger como pilotos en escuderías mediocres y cuando no la afición no tenía ningún héroe al que aferrarse, el 7 de marzo de 1999 va un españolito y salta 8,56 m en los mundiales de atletismo. Se coloca como subcampeón del mundo en pista cubierta y record de europa. Olé!
No mientas, hasta este momento tampoco le conocías de nada.
Se trataba de Yago Lamela, la nueva estrella mediática a la que adorar, la esperanza en los mundiales de Sevilla de ese mismo año. Yo acababa de encontrar una excusa para ver esos mundiales, y como yo mucha más gente. Y la verdad es que disfruté bastante con todo aquello.
Nunca en toda mi vida lo he flipado tanto con unos mundiales de atletismo como con aquellos. Recuerdo alquilar aquel verano el Track & Field de la PSX, subir con un par de amigos a casa y ponernos a jugar la prueba de salto de longitud una y otra vez. Con ese juego acababas con los brazos destrozados de apretar el botón pero las risas que nos echábamos y los gritos que pegábamos ante cada intento era una nueva muestra de que en el descerebre está la diversión. Incluso nos dio por ir un día a la playa y en vez de bañarnos ponernos a saltar. Al hacer esta tontería es cuando realmente me di cuenta que saltar ocho metros y medio es una auténtica burrada. Os lo digo de verdad, cualquier día coged carrerilla y saltad, luego medís 8,5 metros y descubriréis que aquella marca es inhumana.
Jugar a este juego ha provocado más agujetas que practicar las pruebas en la vida real.
Las olimpiadas de Atenas llegaban en el 2004 y de nuevo me acordé de Lamela. Llevaba un tiempo sin saber nada de él, y es que el salto de longitud es un deporte que da para lo que da; correr y saltar. Nadie se para por la calle a hablar de los últimos saltos que ha hecho alguien por Estambul, pero cada cuatro años las olimpiadas nos recuerdan que hay muchos deportistas que siguen entrenando y que al menos debemos tenerlos en cuenta en su gran cita.
A aquellas olimpiadas llegó lastrado por una lesión en el tendón de Aquiles y tuvo que competir anestesiado. Acabó undécimo, una marca discreta para lo que se esperaba de él y en la afición cundió el desánimo. Su nombre empezó a desaparecer de las portadas y cada vez era más difícil encontrar noticias suyas.
Para colmo las noticias que llegaban eran malas. Los problemas con el tendón de Aquiles se agravaban y nunca terminaba de recuperarse. En 2005 sufrió un accidente de tráfico que retrasó su reaparición y en 2006 se rompió los dos tendones. La desgracia nunca se acababa y los rumores sobre depresiones e intentos de suicidio como el accidente de tráfico mencionado sonaban cada vez con más fuerza.
Nunca volvió a ser el mismo, era mucha la gente que decía haberle visto borracho por cualquier zona de fiesta. No se cuanto habrá de realidad en todo esto pero lo que si es cierto es que Yago era consciente de su problema y comenzó a buscar ayuda especializada para ayudarle a salir de su depresión. Me pongo en su pellejo y tiene que ser difícil saber que tu mejor momento llegó a los 21 años y que todo los demás han sido lesiones y contratiempos en tu supuesta etapa de esplendor. Sin duda debe ser muy duro tener que pasar los días en casa esperando que 'la cosa mejore'.
Hace unas semanas me enteré de que Yago había sido ingresado en un hospital psiquiátrico y me dio verdadera pena, así que con todo merecimiento le dedico esta entrada a un tipo que durante un breve periodo de mi adolescencia iluminó mi vida y e hizo divertirnos a mis amigos y a mi con una competición tan sencilla como es el salto de longitud. Por lo visto ya ha salido del hospital y se encuentra en su casa medicándose. Espero que pronto vuelva a ser feliz.
Cuando voy a andar en bici hay dos cosas que me gustan sobremanera:
La primera es subir montañas con una buena cadencia. Pocas cosas motivan más que ver que estás avanzando y haciendo las cosas bien mientras miras el precioso paisaje que suele acompañar a las carreteras que tiran hacia arriba. Normalmente esos momentos son bastante íntimos. Acompañado o no la gente suele ir en silencio, concentrada en lo que hace mientras el ruido del monte te relaja y te lleva hacia la cima.
El segundo momento que me encanta es cuando vas por llano y descubres que en realidad la carretera pica hacia abajo. Coges inercia, subes plato y en cuanto te descuidas te das cuenta que sigues pedaleando y vas bastante rápido. Algo radicalmente opuesto a lo primero pero que os aseguro también tiene su encanto.
Y en esto último, en ir por llano y rodar a tope, es en lo que destaca uno de mis ciclistas favoritos: Fabian Cancellara.
La verdad es que descubrí que conocía a Cancellara hará unos cuatro años, gracias a una errata en el dvd de sobremesa que tengo por casa. En las opciones al darle 'Aceptar' o 'Cancelar' en realidad pone 'Aceptar' o 'Cancelera' y el primer día que lo leí me dije 'Cancellara!' desde ese momento es de los que animo en toda contrarreloj, clásica o mundial. Y no defrauda.
Como todos los ciclo aficionados deberíamos saber la especialidad del expreso de Berna son las contrarrelojes aunque no por ello debemos olvidar que en las clásicas es un auténtico campeón.
Lo que más me gusta de Fabian es su manera de correr, pase lo que pase no se levanta. Si le toca tirar del pelotón avanza sentado hasta que sus piernas le hagan parar y cuando te quieres dar cuenta el grupo se ha reducido en bastantes unidades. En el tour de 2008, tras pasar la Croix de Fer le tocó marcar ritmo en el pelotón. Cancellara se puso en cabeza y pedaleó 'a su ritmo', tranquilamente, y cuando se dejó caer del pelotón pudo comprobar que los pocos que quedaban iban asfixiados. Al día siguiente Alejandro Valverde en tono amistoso le confesó que le estaba reventando con el ritmo que impuso.
Sin duda la gesta que para mi mejor le retrata es la que hizo en las olimpiadas de Pekín. La mayoría de nosotros recordaremos aquellas olimpiadas por el oro de Samuel Sanchez en ruta pero personalmente lo que sin duda me marcó fue el bronce de Espartaco Cancellara. A falta de pocos kilómetros se había producido el corte bueno. En el pelotón nadie se decidía a intentar cazar a los escapados porque todas las grandes selecciones habían colocado un corredor en el grupo de cabeza. Todas las selecciones salvo Cancellara, que no tenía ningún compañero de equipo. Se apuntó el sólo para representar a suiza y no podía pedirle ayuda a nadie. En un arranque de rabia y frustración saltó en solitario del pelotón arrastrando consigo a dos corredores. En ningún momento les pidió ningún favor ni relevos. Siguió pedaleando hacia el horizonte esperando conectar con los fugados y a falta de pocos metros llegó al grupo de los buenos. No contento con haber protagonizado un momento memorable se quedó a la cola del grupo descansando un poco y preparando el sprint. Y cuando llegó el momento no esprintó, siquiera se levantó de la bici, simplemente incrementó el ritmo y consiguió hacer un tercer puesto que para mi era el auténtico oro.
Podría seguir narrando hazañas de Espartaco como la Paris-Roubaix 2010 donde ganó tras rodar más de 45km en solitario sin que nadie le pudiera dar caza, o los cuatro títulos mundiales contrarreloj o la cantidad de veces que le habremos visto como campeón suizo pero sería caer en la repetición y hacer el post innecesariamente largo. Simplemente espero y deseo que sea alguna vez campeón mundial en ruta. Es el mejor pero por desgracia nadie le acompaña en la selección suiza así que tendrá que hacerlo como casi siempre; en solitario.
A finales del año 1998 grandes sombras se cernían sobre el futuro de la NBA: Michael Jordan acababa de anunciar su segunda retirada y la liga se quedaba huérfana de su gra y más importante estrella. Era la hora de que jugadores como Kobe Bryant, Shaquille o´Neal, Tim Duncan o Allen Iverson tomaran el mando, pero a la mayoría de aficionados nos sabía a poco tener que conformarnos con eso. Sin embargo, casi desde el comienzo de la temporada en enero de 1999, dos novatos empezaron a asombrarnos con su descaro, su entusiasmo y su fantasía. Uno de ellos era un prestigioso escolta de la Universidad de North Carolina que comenzaba a hacer de los vuelos sin motor algo habitual en la cancha de los perdedores Raptors. El otro, un base de raza blanca que había tenido varios problemas por asuntos de drogas blandas en su etapa universitaria y al que los entrenadores no le auguraban demasiado futuro por su escasa disciplina defensiva. ¿Su nombre? Jason Williams.
Sacramento Kings elegía en el puesto 7 del draft aquella temporada. A pesar de que los informes de los ojeadores dejaban claro que Williams era muy limitado físicamente, que no tenía piernas para correr en ataque ni se esforzaba demasiado en defensa, todos coincidían en que su fantasía para dar el último pase era algo que no le habían visto hacer ni siquiera a Magic Johnson. Con un pobre record de 27-55 la temporada anterior, los Kings decidieron jugársela con Williams y además consiguieron a un Chris Webber venido a menos, al veterano Vlade Divac y al también rookie Peja Stojakovic. Comenzó la temporada y Divac y Webber se mostraban intratables en la pintura, Stojakovic se mostraba como un auténtico veterano anotando desde la distancia, pero lo más sorprendente es que la apuesta por el inestable base blanco resultaba ganadora: Jason Williams levantaba al público de sus asientos en cada partido con pases por la espalda, rápidos crossovers, intrépidos fakes y amagos de balón que volvían locas a las defensas y un tiro a canasta errático pero suficientemente consistente. Poco a poco fue habitual ver jugadas del base entre las 10 mejores de la semana, los Kings eran el equipo más espectacular de la liga y todos querían que se televisasen sus partidos, los chavales intentaban imitar sus jugadas en los colegios y en las calles, y la gente empezaba a preguntarse ¿pero quién demonios es este tío?.
No llenaba el vacío de Jordan, ni mucho menos, pero tanto la irrupción de Vince Carter como la de Jason Williams fue una entrada de aire fresco que le sentó de maravilla a la NBA. El juego de los Kings además de vistoso resultó ser eficaz, ya que los californianos consiguieron clasificarse para los play-offs, de los que fueron apeados ante los Utah Jazz, que contaban con un base en las antípodas de lo que era Jason Williams: donde Stockton era sobrio, Williams era desmesurado, la calma de uno contrastaba con la locura del otro. En alguno de sus duelos saltaron chispas, ya que el estilo de juego de J-Will era interpretado en algún momento como chulería. Williams, acostumbrado ya a verse como un incomprendido, se justificaba: "Yo juego así desde que tenía 9 años. Es mi forma de expresarme en una pista de basket y no me la va a cambiar nadie. Sé que soy diferente, pero esa es mi personalidad. Los demás también tienen que hacer un esfuerzo para comprenderme". Gracias a Williams y sus compañeros, los Kings habían pasado ser un equipo perdedor y olvidado a convertirse en uno de los outsiders de la liga.
En su segunda temporada en la liga, Jason se afianzó y su nombre siguió sonando con más fuerza y era un referente no sólo en el baloncesto, sino en otras disciplinas deportivas. De hecho, el futbolista Djalminha, tras conseguir un memorable gol ante el Real Madrid, confesó haberse inspirado en las jugadas de "Chocolate blanco". En esta temporada 1999-2000 fue cuando vimos su ya inmortal pase con el codo que nos dejó a todos con la boca abierta, sus jugadas seguían siendo de ensueño, él se divertía en la cancha y nosotros nos entusiasmábamos viéndole jugar. Y para colmo el equipo seguía ganando. Un dato esclarecedor: durante la temporada anterior la NBC no programó ningún partido de los Kings a nivel nacional (la temporada del equipo fue una sorpresa para todos). Sin embargo, en esta temporada nada menos que 16 partidos fueron televisados para todo el país, ávido de ver partidos de los Webber, Williams, Stojakovic, Divac, Williamson, Barry...
La tercera campaña de J-Will no empezó tan bien. Tanto los Kings como el jugador se habían estancado en su progresión. El entrenador Rick Adelman empezaba a cansarse de la imprevisibilidad de Williams, de que no supiera controlar la situación en los momentos cruciales de los partidos y de sus malas decisiones en esos minutos finales. En el ambiente empezaba a foltar la idea de que los Sacramento Kings nunca conseguirían ganar nada con un base como Jason Williams, y a pesar de que el público seguía divirtiéndose con sus alley hoops y sus pases de ciencia-ficción, las críticas y voces discordantes empezaron a ser más frecuentes. Finalmente, Williams fue intercambiando por el base de los Vancouver Grizzlies, Mike Bibby.
Los Grizzlies, recién llegados a la ciudad de Memphis, veían el traspaso de JWill como una fructífera operación de marketing para atraer gente a las canchas, ya que la fama espectacular del jugador seguía vigente. Además, las declaraciones de su entrenador Sidney Lowe en el sentido de dejar hacer al base y amoldarse a su imprevisible y dinámico estilo de juego apoyaban esa decisión. Nada mas lejos de la realidad, ya que desde un comienzo Lowe prefirió apoyarse en el juego interior debido al espectacular arranque de Pau Gasol, y pedía a Williams que serenase su juego y se mostrase más cauteloso. Posteriormente otros entrenadores como Hubie Brown o Mike Fratello siguieron moldeando a Jason en ese mismo sentido, y a la vez que los Grizzlies mejoraban año tras año hasta ser capaces de entrar en play-offs en la salvaje Conferencia Oeste, Williams se convertía en un base más sobrio, reduciendo su porcentaje de pérdidas a niveles espectacularmente bajos y eligiendo mejor sus tiros y aumentando su cuota de acierto. Sin embargo, la chispa del Jason Williams original era prácticamente inexistente, se había institucionalizado. Como una estrella fugaz, la magia había desaparecido y de ese número 55 de los Kings solo quedaba una fuerte y polémica personalidad, que fue la que le llevó a salir de los Grizzlies.
En 2005 fichó por los Miami Heat de Shaquille y Pat Riley, consiguiendo el anillo de campéon y demostrando que con un jugador como Jason Williams (o parecido al que fue) se podía ganar la NBA. Dwayne Wade decía de él que “Las cosas tienen a veces un propósito en la vida. Tal vez su destino era venir a Miami y mostrar lo que sabía hacer bien, que es jugar a baloncesto”. Tras un par de temporadas más en Miami, pasó sin pena ni gloria por Orlando Magic y hace unos meses volvió al lugar en el que más estabilidad logró, Memphis. Hace unas semanas anunció que se retira, y al estar lesionado no está pudiendo participar de la excepcional temporada de los Grizzlies, que han conseguido la primera victoria en play-offs de su historia.
Sirva este post como homenaje a uno de los jugadores de baloncesto que más me han hecho divertirme y amar el baloncesto. Como dicen en la película Cadena Perpetua: "Algunos pájaros no pueden ser enjaulados, sus plumas son demasiado hermosas. Y cuando se van volando se alegra esa parte de ti que siempre supo que era un pecado enjaularlos. Aun así el lugar donde tú sigues viviendo resulta más gris y vacío cuando ya no están". Durante el tiempo que Jason Williams pudo volar libre, ilusionó y divirtió a mucha gente, y a veces eso se recuerda más que las victorias o el éxito.
Quizá si comienzo la entrada diciendo que vengo aquí a hablar del futbolista Cyril Makanaky pocos sepan de quién coño voy a hablar. Si hiciera esto mismo en un blog de fumetas seguramente la popularidad del personaje fuera mucho mayor y es que para entender todo esto hay que empezar desde el principio.
Makanaky dio el salto a la fama al formar parte de la selección camerunesa en el mundial de italia 90. Coincidió con una gran generación que logró alcanzar los cuartos de final de la copa del mundo y convertirse en la gran revelación del torneo. Como suele suceder en una competición de tamaña repercusión los clubes siempre se apresuran en fichar a todos los integrantes de la selección sorpresa con dispares resultados. Unas veces te sale bien la jugada y otras consiguen nutrir a grandes clubes con jugadores mediocres. Tras terminar el mundial Makanaky fue rápidamente fichado por el málaga, que por aquel entonces jugaba en segunda. En lo que no debieron reparar los ojeadores del club andaluz es que Makanaky fue convocado para el mundial habiendo jugado tan solo 4 partidos en toda la temporada. Algo raro se estaba gestando...
Como era de esperar Makanaky, la gran estrella del málaga, defraudó. En su primera temporada acabaron cuartos, en el segundo año descendieron a segunda B. Pero por lo que Makanaky caló en la afición malacitana es por ser un habitual de bares y discotecas de la zona, aparte de las compañías. Malas. Por lo visto era común verle fumando algún porrillo en sus salidas nocturnas. Tanto era así que en málaga se empezó a conocer a los petas como 'Makanakys' y poco a poco ese divertido nombre en clave se fue expandiendo por toda españa hasta el punto que quien me dio la idea de escribir todo esto fue un colega mio al que oí decir aquello de Makanaky. Al colega ni le gusta el fútbol ni mucho menos sabe quién es Ciryl Makanaky.
Su pasión por la fiesta y la crapulencia se ha extendido más allá de nuestras fronteras y en chile también se conoce como Makanaky a aquellos muchachos bien dotados. Y sí, me refiero a aquellos de buen pollón.
Por último y como reseña final sobre este curioso personaje debo hablar de la conocida como 'Maldición de Makanaky' que recae sobre el barcelona de ecuador.
Cuenta la leyenda que la retirada del fútbol de Makanaky en 1997 se debió a los problemas de pago con su último club: el barcelona de ecuador. Al parecer a Makanaky se le adeudan 200.000 dólares y viendo que no los iba a poder conseguir, lanzó una maldición sobre el club que le impediría ganar ningún título hasta que se le pagase. No se sabe a ciencia cierta de qué se trata la maldición; hay quien dice que enterró unos huesos cerca del estadio, otros que pidió a dos brujas del equipo rival que maldijesen el club e incluso hay una última versión que dice que envío una camiseta del barcelona de guayaquil a un brujo camerunés para que les sumiera en la desdicha.
Sea como fuere, el barcelona ha pasado de ser el club más laureado en ecuador a no ganar nada desde 1997. La directiva del barcelona ha tomado cartas en el asunto y ha contratado a la virgen de la Dolorosa para que les ayude a eliminar el infortunio que pesa sobre el club. (No sabía que se podía contratar a una virgen) También es habitual ver como brujos y santeros se reunen a las puertas del estadio para eliminar de una vez por todas el maleficio.
En bilbao tenemos a la virgen de Begoña, pero lleva casi 30 años sin hacernos caso.
Así que ya sabéis queridos lectores, no os metáis con Makanaky que lleváis las de perder y si os gusta fumar, fumaos un Makanaky como homenaje a nuestro camerunés favorito.
Este año se cumplen 10 años desde el debut de Fernando Alonso en el circo de la fórmula 1. Y es que a decir verdad se nos han pasado rápidos pero si echamos la vista atrás recordaremos que en un tiempo no tan lejano echaban la F1 en 'La 2' y Michael Schumacher era el rey indiscutible que entre pachanga y pachanga vaticinaba que ese tal Alonso acabaría siendo un campeón. Pues sí queridos lectores, así estaban las cosas hace una década. Acompañadme ahora por un repaso de diez grandes momentos que nos ha dejado el nano durante su carrera.
DEBUT EN MINARDI Como muchos recordarán allá por 2001 lo peor de la parrilla no eran los Hispania, sino la humilde Minardi, que acabó siendo la escudería Toro Rosso. Y en un coche plagado de pegatinas y patrocinadores (entre ellos Eros Ramazzoti en 2004, Lol!) aparecía un español para superar a su compañero de equipo en casi todas las carreras. Como era de esperar no consiguió ningún punto pero ya hizo un 10º y un 11º puesto esa temporada.
PRIMERA VICTORIA No fue hasta el año 2003 cuando Alonso nos da la primera gran alegría de su carrera. Fue en el circuito de Hungaroring donde sube al podio como número uno por primera vez. Ya venía avisando antes de la carrera que en la play este era su circuito favorito. No se si esto influiría en las ventas globales de los títulos de F1 en PlayStation pero si que recuerdo a un par de amigos corriendo a por el juego tras la victoria de Fernando. Y no es broma.
SALIDA EN INDIANAPOLIS Cuando no había un botón de automático para las salidas gran parte de la estrategia se decidía por los reflejos del piloto al ponerse el semáforo en verde. Alonso era un as en esto y cuando el motor de su Renault no le daba para hacer una gran clasificación lo compensaba con una gran salida. En Indianápolis, en 2004, hizo la que considero mejor salida de toda su carrera, adelantando de la 9ª a la 3ª posición.
12 VUELTAS CON SCHUMACHER En 2005 llegaba la carrera de San Marino, histórico feudo ferrarista con el kaiser detrás de magic en el mundial de pilotos. Tocaba ponerse las pilas para el alemán y fue en ese gran premio donde se esperaba la reacción. A falta de doce vueltas el motor de Fernando estaba dando problemas de fiabilidad y perdía un segundo por vuelta con respecto al ferrari de Michael. Todo hacía presagiar que una vez alcanzado Alonso sería cuestión de vueltas que Schumacher le pasara. Sin embargo le aguantó las doce vueltas cerrando las puertas como un maestro. Todos contuvimos el aliento, y es que la tensión que vivimos en esas 12 vueltas no fue apta para cardiacos.
ENZARCE CON MASSA EN NURBURGRING Sin duda la carrera que más recuerdo de esta década es el gran premio de Europa de 2007 con Alonso en McLaren. A mitad de carrera pasó una 'nube de verano' que en pocos minutos inundó la pista haciéndola impracticable. Los coches comenzaron a salirse uno tras otro en cada curva, dejándonos el detalle de la grúa que volvió a meter a Hamilton en carrera cual Lakitu en Mario Kart. Una vez pasado el diluvio y con la pista mojada Alonso tuvo que adelantar a Massa para lograr el primer puesto. El adelantamiento no fue fácil y hubo un toque entre ambos pilotos. Al acabar la carrera y en pleno directo discutieron sobre la maniobra y otras rencillas con todo el mundo como asistente. También quedó para el recuerdo el gesto de Fernando señalando la marca de las ruedas de Massa en su monoplaza.
SAN GANCHAO Nos situamos en China en 2007. El mundial está casi perdido para Alonso porque su compañero de equipo y máximo rival le saca 12 puntos. Con la pista húmeda Hamilton tiene que parar a repostar, sus neumáticos están gastados y con la carrera prácticamente ganada decide arriesgar y dar alguna vuelta más. En su entrada a boxes los neumáticos no aguantan más, frena mal y se queda trabado en la puzolana. El comentarista, Gonzalo Serrano, eufórico comenzó a gritar 'sanganchao sanganchao!'. Ese 'San Ganchao' sin duda ha pasado a la historia de la televisión.
CAMPEONATO PARA RAIKKONEN Si hubo algo que nos dio el mundial de 2007 es emoción. Con la última carrera decidiendo el mundial entre Hamilton y Alonso. Había un tercero en discordia, Kimi Raikkonen. Hamilton pulsó por error el limitador de velocidad y Alonso no pudo con los Ferrari dando el título al finlandés en un final de campeonato que reventaría más de una apuesta. En putofutbol queremos a Raikkonen y aunque nos dolió el golpe con el tiempo nos alegramos por él.
'OTRO QUE PULSA EL LIMITADOR' Las temporadas de 2008 y 2009 fueron bastante anodinas. Alonso corría con un Renault poco competitivo. Aún así en la primera carrera del 2008 hizo un 4º puesto en Albert Park adelantando al McLaren de Kovalainen. Cuando le preguntaron por el error de Kovalainen, Alonso con tono irónico respondió 'Otro que pulsa el limitador'. Es una chorrada pero me hizo mucha gracia.
REMONTADA Y DECEPCIÓN 2010 El año pasado Fernando se estrenó con Ferrari. A pesar de la escudería tenía el tercer mejor coche de la parrilla, superado por Red Bull y McLaren. Según comenzó el mundial sus rivales se distanciaban carrera tras carrera, pero cuando todo el mundo daba por muerto a magic, este comenzó una remontada hacia el liderazgo a base de sangre fría e inteligencia, viendo como sus rivales cometían errores y se dejaban puntos en cada circuito. A la última carrera llegó como líder del mundial y como todos sabemos no pudo lograr el campeonato. Aún así dio toda una lección de lucha y perseverancia a sus rivales y demostró que aunque no tenga el mejor coche, siempre es uno de los rivales más duros.
BICAMPEÓN DEL MUNDO 2005-2006 Como no podía faltar, y para terminar el recuento, dejo para el final los que han sido los grandes triunfos a lo largo de su carrera. En su día fue el campeón del mundo más joven y el más piloto más joven en ganar una carrera. Hoy día estos records han sido batidos por Hamilton y Vettel. No sabemos si habrá una tercera vez. Habrá que estar atentos, ya que si hay un deporte en el que hasta el final no se puede asegurar nada, este es la fórmula 1.
Pues estos son para mi los momentos más espectaculares que me ha dado Fernando Alonso Díaz en diez años. Sólo me queda agradecerle todo lo que ha hecho por la fórmula 1 en españa, por darla a conocer a la gente y por el camino que ha abierto a futuras generaciones.
En él, se narra la lucha de dos grandes pilotos por el campeonato de fórmula 1 como son Jackie Stewart y Bob Williams. La verdad es que el clip entrelaza de muy buena manera imágenes reales de la f1 de 1970 con un un Robbie Williams caracterizado para la ocasión. Mola!
Y ahora es cuando surge la pregunta ¿Qué fue de Jackie Stewart y de Bob Williams?
Empezaremos por Jackie Stewart. La vida de Jackie siempre estuvo ligada al motor, ya que sus padres tenían una tienda donde vendían los automóviles Jaguar. Viendo que el chaval pasaba ahí casi todo el día y que se le daban mal los estudios se metió al automovilismo y poco a poco fue ascendiendo hasta llegar a la fórmula 1. Una vez en 'el Circo', el escocés fue campeón en 1969, 1971 y 1973. En 1997 Stewart volvió. Esta vez como constructor dirigiendo junto a su hijo la escudería Stewart Grand Prix. Esa escudería fue comprada y convertida en Jaguar y posteriormente en Red Bull Racing. El resto es historia.
Nos queda Bob Williams. Según el vídeo el díscolo Bob luchó mano a mano con Jackie por el campeonato una temporada. A pesar de sus buenos resultados ese año estuvo cargado ya que tuvo accidentes y un juicio por separación. En la última carrera tuvo un despiste y quedó encerrado en su caravana no pudiendo así tomar la salida el día que se decidía el título. Por lo que se ve Bob estaba más interesado en sus amantes, la guitarra y el fumar en pipa. Todo un personaje 'el As'.
Y os volveréis a preguntar ¿Entonces, qué fue de Bob? Pues a poco investigadores que seáis os daréis cuenta que Bob es un nombre muy parecido a Rob, diminutivo del diminutivo Robbie, diminutivo de Robert Peter Williams, el cantante. Es decir, Bob Williams nunca existió ni fue un célebre cantante de blues ni inventó la pipa de fumar libre de tabaco.
Aún así no me negaréis que el videoclip nos cuenta una historia muy entretenida.
El otro día me enteré que a uno de los luchadores más carismáticos en Japón, Kazushi Sakuraba le habían arrancado una oreja en mitad de un combate. Alguna vez había pensado en escribir algo sobre él, ya que este personaje encierra una bonita historia y un modo distinto de ver la vida dentro del mundo de la lucha. Aprovechando que hace poco ha sido noticia haré un pequeño repaso a su vida. Espero descubriros un buen personaje.
Hace tiempo que seguimos en casa los combates de Saku, y no es para menos porque es un luchador que demuestra que el buen humor y la tranquilidad no tienen porque estar reñidas con un deporte basado en la lucha. A poco observador que sea uno, pronto te llama la atención la manera en que Sakuraba se prepara las entradas al ring; si hace tiempo comentaba los disfraces de Mario Cipollini, Sakuraba no tiene nada que envidiarle. Cuando se trata de hacer una entrada espectacular y meterse al público japonés en el bolsillo Saku se quita todos los complejos y aparece con máscaras típicamente japonesas o disfraces de personajes de anime.
La música tan horrorosa que suena es con la que suele entrar al ring.
Dos de sus disfraces más recordados son el de cuando salió con la máscara del personaje de anime Hombre Tigre (Tiger Mask en japón), homenajeando a su serie favorita de la infancia y la que le hizo querer ser luchador. En españa recuerdo que la daban a los mediodías en Canal +. Otro gran día para disfrazarse fue cuando tuvo que enfrentarse a Kevin Randleman conocido como Donkey Kong. Por el apodo imaginareis que tipo de mostrenco tenía enfrente, ¿Cuál sería el único modo de enfrentarse a semejante gorila? Pues efectivamente apareciendo en el cuadrilátero encarnando a Super Mario.
Le faltaba la capa para hacer el disfraz completo, pero el detalle es genial.
Pero si por algo es admirado y querido en su país es por ser el conocido como 'Cazador de los Gracie'. Empecemos por el principio porque esta historia tiene miga.
CAZANDO A LOS GRACIE
En 1951 el luchador brasileño Helio Gracie reta al mejor alumno de la escuela Kodokan (la sede de la comunidad mundial de judo) a un combate con sus reglas. El mejor alumno, llamado Kimura, no acepta el reto porque no veía a Helio como un oponente peligroso así que en su lugar acepta el reto uno de los mejores de la escuela; Kado, quien poseía cinturón negro quinto dan. Helio le derrota con las reglas de judo, logrando así la atención y el respeto de Kimura quien finalmente recoge el guante. A pesar de la resistencia de Helio Gracie, Kimura, de mayor envergadura termina ganando el combate con una dolorosa llave que le parte el brazo. Esa llave pasa a llamarse a partir de entonces Kimura.
Los hijos de Helio también terminaron siendo luchadores profesionales que curiosamente nunca habían perdido contra un japonés... Hasta que décadas después llegó Sakuraba. En el primer combate contra Royler Gracie, no sólo ganó Sakuraba sino que encima lo hizo con un Kimura, lo que emocionó al público japonés mas patriota. Habían pasado 48 años desde la última vez que un japonés venció a un Gracie. El segundo combate fue contra Royce Gracie. En esta ocasión el brasileño pidió que el combate no tuviera límite de tiempo, para demostrar así quien era de verdad el más fuerte sin que unos jueces pudieran decidir a los puntos. Tras 90 minutos, o lo que es lo mismo: hora y media dándose hostias, la esquina de los Gracie decide tirar la toalla porque las piernas de Royce no aguantaban el castigo al que las estaba sometiendo Saku. El tercer combate contra un Gracie fue contra Renzo Gracie. De nuevo venció Sakuraba y de nuevo con un Kimura provocando una tremenda ovación del público japonés. El cuarto combate fue contra Ryan Gracie y también volvió a ganar. Ryan era el peor luchador de los hermanos, en parte porque tuvo una vida más centrada en la delincuencia que en la lucha. En 2005 recibió un disparo, también fue detenido en varias ocasiones por diversos robos. Fue hallado muerto en su celda poco después de ser detenido por sospechas de robo.
La siguiente pelea contra un Gracie fue contra Royce (el de los 90 minutos) y esta vez perdió. Tras la derrota Royce dio positivo en un control antidopaje, dejando el nombre de los Gracie por los suelos. A pesar de todo las reglas impedían cambiar el resultado del combate y en las estadísticas aparece Royce como vencedor. Una cara victoria, ya que la reputación de Royce quedó seriamente dañada. El 29-05-2010 Sakuraba se enfrentaba por sexta vez a un Gracie; le tocaba el turno a Ralek Gracie y esta vez sí, Sakuraba perdió de manera legal contra un Gracie. Fue por decisión, agotando el límite de tiempo y a pesar de la diferencia de edad, ya que Kazushi tenía 41 años y Ralek 25, y de haberse roto una racha Sakuraba celebró la victoria de Ralek.
Y es que en verdad, Sakuraba nunca ha tenido nada contra la familia Gracie, simplemente ha sido el destino quien ha querido que Saku fuera japonés y que venciera a los Gracie.
Beautiful day en un video de hostias, menudo crack el que lo ha compilado.
Una simple piedra en el camino puede suponer un obstáculo insalvable para algunas personas; pero hay otras que continúan incansables hacia adelante incluso si les cae una montaña encima. El espíritu de superación, la resistencia al dolor, el esfuerzo, la constancia... Son algunos de los valores que nos ayudan a seguir viviendo, y en el deporte alcanzan unas cotas de heroismo ciertamente admirables.
Hace unos días leyendo un libro tuve la idea de hacer un pequeño video musical con las experiencias de varios deportistas que, sobreponiendose a las adversidades, encontraron dentro de sí mismos la fuerza y la solución a sus problemas. Alguno de los personajes que aparecen en el video son de sobras conocidos, como Lance Armstrong o Alex Zanardi. Estos dos deportistas prácticamente "volvieron a la vida" después de enormes desgracias personales como el cáncer o la amputación de las dos piernas, renacieron de sus cenizas y volvieron con más fuerza aún si cabe.
Otras historias del video son también dignas de admirar, como la de Dick y Rick Hoyt, padre e hijo que han competido en innumerables maratones y triatlones. Algo que ya de por sí sería destacable, pero aún lo es más por el hecho de que Rick, el hijo, tiene una parálisis cerebral de nacimiento. Su padre hace durante la competición todo el esfuerzo, pero gracias a ello Rick puede sentirse por unos momentos como un deportista más. En una ocasión dijo: "el mayor regalo que me gustaría hacerle a mi padre es que se sentara en mi silla de ruedas y que yo le empujase aunque fuera una vez..."
Otra historia de padre e hijo es la de Derek Redmond. Este atleta británico se presentaba en las Olimpiadas de Barcelona 1992 como uno de los máximos favoritos a colgarse la medalla de oro en los 400 metros. En las semfinales, poco después de darse la salida, notó un dolor en el muslo y descubrió que se había roto el tendón de Aquiles. Intentando vencer al dolor siguió corriendo aunque ya casi ni podía andar, hasta que su padre salió de las gradas e irrumpió en la pista para decirle a Derek que se retirase. Éste se echó a llorar sobre su hombro y le pidió que le acompañase y le ayudade a llegar hasta la línea de meta.
Y por último está Kerri Strug, miembro de las "7 magníficas" del equipo estadounidense de gimnasia rítmica en Atlanta 96. A falta de un salto de potro, EEUU se juega el oro con Rusia. Kerri salta pero al caer se rompe los ligamentos del tobillo derecho en el primer intento. En ese momento la elección era retirarse y perder, o ignorar el insoportable dolor y arriesgarse a ganar. Animada por su entrenador, Kerri decide volver a saltar y en una acción que quedará para la historia, clava un salto perfecto cayendo sobre su pie bueno mientras con el otro intenta mantener el equilibrio. Oro para EEUU y Kerri Strug, la más callada y anónima del equipo, convertida en la reina del mundo.
Historias como estas suceden a diario. En el deporte, como en la vida, hay momentos en los que tenemos todo en contra y parece que nada puede ir a peor. Lo fácil es seguir la corriente y entrar en una espiral de complacencia y autodestrucción, pero por suerte aún hay gente que le echa dos huevos y se decide a seguir siendo feliz cueste lo que cueste
De cuando en cuando me da por buscar en youtube vídeos sobre algún luchador de K-1, UFC y Pride. Y así es como consigo cierta cultura en estos deportes de lucha que por aquí apenas son conocidos pero que en otros países, no sólo asiáticos son bastante seguidos.
Espero que algún día aparezca por aquí un 'Fernando Alonso' que haga que todo el país siga sus aventuras en el extranjero.
Pero en fin, hoy quería hablaros de uno de mis luchadores favoritos, no sólo por su perfecta técnica sino por su carácter amable: Andy Hug, 'El samurai de ojos azules'.
La carrera del suizo Andy Hug abarca del 92 al 2000 aunque pasó del kárate al kickboxing en menos de un año. Es por ello que en sus vídeos de highlights se le puede ver luciendo kimono.
Comentar que debido a su precocidad y su talento tuvo que presentar una carta de sus abuelos (ya que no tenía padre) para que le dejaran competir en full contact antes de los veinte. Ya que sin autorización no era legal competir antes de esa edad. Empezó a competir como profesional a los 28 años.
En K-1 fue campeón mundial en 1996 pero por lo que llama la atención es por lo bien que ejecutaba las patadas altas, en especial el Kakato Geri o como lo bautizamos en mi casa 'el martillazo'. Consta en levantar la pierna por encima de la cabeza e impactar con el talón en la cabeza del rival. Así de simple y así de efectivo, una de esas y besas la lona. Creo que con este vídeo se entiende perfectamente de lo que hablo:
La primera patada ya es un martillazo.
En japón se le apodó 'el samurai de ojos azules', a pesar de que los tenía marrones. Esto que puede parecer una chorrada es un título honorario que no se ha dado a otro luchador de K-1 anteriormente.
Marcaba tan bien los movimientos que a veces parecían combates del Tekken.
Lamentablemente Andy Hug falleció en el año 2000 a los 35 años por una leucemia, aun así nos dejó grandes combates para el recuerdo. Recomiendo especialmente el de Ray Sefo y Jerome Le Banner, no tienen desperdicio.
Estos últimos días habréis oido hablar -ante su inminente estreno- de la película"127 horas". Dirigida por Danny Boyle e interpretada por James Franco, está basada en la historia real de Aron Ralston, un experimentado escalador que en 2003 quedó atrapado en un cañón de Utah con una roca de 300 kilos aprisionándole el brazo derecho, viéndose obligado a amputárselo él mismo con una navaja multiusos para poder escapar de allí y sobrevivir.
Pero no es de esta historia de la que quiero hablar, sino de otra epopeya relacionada con el mundo del alpinismo. En 1985 dos jóvenes alpinistas, Simon Yates y Joe Simpson, intentaban hacer historia: ser los primeros hombres que ascendían el Siula Grande (6.344 metros) en los Andes peruanos por su cara oeste, prácticamente vertical. A pesar de las inclemencias del tiempo, pudieron coronar el pico con éxito, pero mientras observaban desde lo alto con orgullo lo que habían conseguido, advirtieron que el tiempo se les echaba encima, por lo que debían comenzar el descenso cuanto antes. Pero al poco de comenzar la bajada, Simpson resbaló con una placa de hielo y se rompió la tibia. Los que conozcáis un poco el montañismo advertiréis la gravedad del asunto, ya que en esa altitud es imposible un rescate, por no mencionar que los dos amigos habían planeado el trayecto como un "ascenso alpino", es decir, a realizar en el mismo día y aprovisionados de pocos víveres. Pero lo mejor es que explique la situación el mismo Joe Simpson, un relato escalofriante que se encuentra en su libro "Tocando el vacío":
"Ya está, me he roto la pierna. Estoy muerto. Todo el mundo lo decía... cuando sólo hay dos personas, un tobillo roto puede convertirse en una sentencia de muerte... La muerte me había parecido tan lejana, y sin embargo ahora todo estaba teñido de ella.
¿Qué es lo que pasa a partir de entonces? Simon me miró. Tal vez su mirada fue demasiado larga y dura, porque volvió el rostro con rapidez. No con la suficiente rapidez, no obstante: tuve tiempo de ver su cara fugazmente, pero en aquel instante supe lo que estaba pensando. Tenía un curioso aire de desapego. Me sentí acobardado al verlo, súbitamente me sentí extraño, muy distinto a él. Sus ojos estaban llenos de pensamientos, pena. Pena y algo más: esa distancia que se concede a un animal herido al que no se puede ayudar. Simon había tratado de ocultarlo, pero yo lo vi, y retiré la vista lleno de miedo y preocupación. En un momento se había abierto entre nosotros un abismo imposible de cruzar, y habíamos dejado de ser un equipo funcionando al unísono."
Pero Simon Yates en aquel momento decidió no hacer caso del sentido común y trazó un plan: atando las dos cuerdas de escalada que tenían (de 50 metros cada una), se colocaría un montañero a cada extremo de la misma. Yates se aseguraría en la nieve e iría dando cuerda a Simpson para que fuera descendiendo. Como las cuerdas estaban anudadas, llegados los 50 metros Simpson debía desatarlas, pasarlas alrededor del mosquetón y volver a anudarlas para que su compañero pudiera seguir bajándole los 50 metros restantes. Aunque doloroso, lento y costoso, el proceso parecía que estaba dando resultado durante un buen rato. Pero como las desgracias nunca vienen solas, un nuevo percance estaba a punto de suceder.
Mientras Joe era descendido, advirtió aterrotizado que la pendiente de la montaña dejaba paso a un profundo abismo al que su compañero le estaba llevando. Yates, muchos metros más arriba, no podía ver lo que estaba sucediendo, por lo que se extrañó mucho al notar un fuerte tirón en la cuerda, no podía pensar de ninguna manera que ello se debía a que su amigo estaba colgando de un precipicio de más de 30 metros. Allí abajo, Simpson se desgañitaba gritándo a Yates que estaba colgando y necesitaba ayuda, pero la fuerte ventisca y la oscuridad del atardecer impedían cualquier contacto. Yates sabía que algo malo estaba pasando, pero tomó la decisión de aguantar. ¿Esperando qué?
En ese momento tanto Yates como Simpson sabían que, si no se cortaba la cuerda, ambos morirían. Simpson tomó la decisión de permanecer colgado del abismo esperando los dos posibles desenlaces: una posibilidad es que su amigo cortara la cuerda dejándole caer, y la otra es que en lugar de cortar la cuerda, ambos cayeran a la profunda sima arrastrados por el peso del herido. En cualquier caso, él sabía que su muerte era ya segura. Mientras tanto, metros más arriba, Simon Yates luchaba denodadamente por intentar aguantar el peso de la cuerda, con el hielo fundiéndose bajo sus pies, hasta que llegó el inevitable momento en que vio que si no se liberaba del peso de su compañero, caería también. Cogió la navaja que llevaba en su bolsillo y rompió la cuerda. Quién le iba a decir días más tarde a Yates que, con esa dolorosa decisión, había salvado la vida de ambos. En el mismo libro Yates hace memoria de la fatídica decisión que tuvo que tomar aquel día:
“Toda mi zozobra después de haber cortado la cuerda no cambió en nada las cosas. Mi decisión había sido correcta y los dos habíamos sobrevivido. A lo largo de los años siguiente, he acertado a oír multitud de encontrados debates en torno a la ética de mi decisión y muchos hipotéticos «¿qué hubiera pasado si...?». He encontrado a gente comprensiva con mis acciones y otros abiertamente hostiles. Estas opiniones de segunda mano no significan nada comparadas con las palabras que Joe me dijo en la tienda aquella noche en Perú.”
Si os interesa conocer el milagroso desenlace de esta historia podéis leer el libro de Simpson "Tocando el vacío", o ver el documental realizado en 2003 y que lleva el mismo nombre. Os lo recomiendo de veras.
La historia de Yates y Simpson, al igual que la de Ralston, son una prueba de la valentía, la entereza y sobre todo las enormes ganas de vivir que algunos seres humanos pueden llegar a demostrar en situaciones extremas. Después de todo, parece que aquella frase tan manida de "no rendirse jamás" a veces trae sus resultados. Aunque es tan difícil ponerlo en práctica...
En Putofutbol somos bastante superficiales, para qué negarlo. Muchos de nuestros mitos deportivos han entrado en nuestros corazones debido a su aspecto físico más que otra cosa, y si no ahí están los casos de hombres tan carismáticos como Tato Abadía, Kurt Rambis o Carmelo "el Beckenbauer de la Bahía". Por supuesto luego nos hemos encontrado con personalidades muy carismáticas que nos han reafirmado en nuestras elecciones, aunque si alguien no te entra por los ojos es complicado cogerle cariño. En esta ocasión quiero hablar de un jugador de baloncesto de aspecto muy singular que a finales de la década de 1980 tuvo un fugaz paso por la liga ACB en las filas del Barcelona y el Caja Bilbao. Se trata del americano Granville Waiters.
Más parecido a un recogedor de algodón salido de "La cabaña del tío Tom" que a un jugador profesional de baloncesto, este pivot formado en la Universidad de Ohio tuvo una breve trayectoria en la NBA pasando por equipos como los Houston Rockets (con los que disputó una final de liga) y unos Chicago Bulls en los que Jordan empezaba a poner los cimientos de lo que sería la gran época dorada del baloncesto en Illinois. Waiters era el típico jugador de fondo de armario que no destacaba excesivamente en nada y que se conformaba con poner su granito de arena en la rotación del juego interior del equipo, pero si en algo se salía de lo común era en su aspecto físico: un gigante negro de 2,13 metros con una poblada barba e incipiente calva sin rasurar no pasa desapercibido, ni siquiera en el gran país de las barras y las estrellas. Precisamente por esa saturación de estrellas, Waiters se decidió a probar fortuna en el baloncesto español cuando recibió la llamada de Aíto García Reneses para formar con el gran Audie Norris la dupla de americanos del Barcelona en la temporads 88-89. A su llegada declaró que venía a aportar "defensa, rebote y mentalidad ganadora".
Waiters llegó sin hacer mucho ruido, por primera vez en España se fichaba a un jugador americano no para desempeñar el papel de estrella, sino para jugar un rol más secundario de especialista defensivo, debido a su habilidad para taponar y fajarse en el rebote. Algo lógico, ya que en labores defensivas el equipo contaba con todo un arsenal: Epi, Solozábal, Norris, Jimenez, Sibilio... La temporada para Waiters no fue nada fácil, los rumores de que iba a ser cortado se sucedían prácticamente semana tras semana y el equipo no empezaba a carburar del todo; además, se veía como el Madrid de Petrovic y Fernando Martín ganaba la Recopa de Europa al Snaidero Caserta de Oscar Schmidt y la Copa del Rey al mismo Barça. Habría de jugarse el todo por el todo en la final ACB. Tras los cuatro primeros partidos, Madrid y Barcelona llegaron empatados al último encuentro en el Palau, y en un partido con mucha polémica acabó imponiéndose el conjunto azulgrana con una muy destacada actuación de Waiters. El americano se mostró igual de expeditivo en defensa que durante toda la temporada, pero además en esta ocasión mostró una destreza y decisión en ataque que supusieron un gran plus para el rendimiento del equipo. Después de todo, la que se había dado en llamar "la liga de Petrovic" acabó paradójicamente siendo la liga de un jugador tan oscuro y desapercibido para el gran público como Granville Waiters. Tras conquistar la liga, en la celebración del título nuestro personaje tuvo el honor de que su nombre fuera coreado por la afición como Granville "Maraville" Waiters, sin duda el cántico más recitado en esas fechas junto con el de "el yugoslavo, no tiene nabo". Nunca se sabrá que opinaba el gran Drazen al respecto .
Tras finalizar la temporada 88-89, parecía casi segura la continuidad de Waiters gracias a su espléndido rush final, pero sin embargo el regreso de Ferrán Martinez al equipo y la recuperación de Steve Trumbo le cerraron las puertas y tuvo que buscarse hueco en otro club. De esta manera fue a parar al Caja Bilbao, donde no triunfo debido a que la entidad vizcaina esperaba más al prototípico anotador americano que un especialista defensivo y tan dedicado a esa parcela como era Waiters. No obstante, en Bilbao tuvo ocasión de lucir barba junto con otro histórico del basket español como Juanma López Iturriaga. Al acabar la temporada 89-90 tomó la decisión de retirarse de la práctica del baloncesto a la tierna edad de 29 años.
En la actualidad parece ser que Waiters anda ocupado en labores humanitarias ayudando a la gente de su Ohio natal en todo tipo de aspectos imaginables, desde la concesíon de un préstamo financiero hasta la organización de viajes o creación de negocios. Lo que ha mantenido, además de su espíritu inquebrantable, es su aspecto de abuelete bonachón. Granville Waiters, otro tipo de hombre, otro tipo de baloncesto.
Hace unos días un cliente me trajo a la tienda un ordenador averiado con el videojuego Pro Ciclying Manager para instalar. Aquel detalle no me hizo sino gracia, y curioso que es uno miró la contraportada del dvd, donde aparecían las imágenes del juego. Una de ellas me llamó la atención por encima del resto y sin embargo no mostraba nada del juego; era la cara del comentarista de tve Carlos de Andrés, que también ponía los comentarios a este juego.
Para que la simulación de una etapa de ciclismo fuera completa faltaba Perico Delgado aportando comentarios técnicos y chistes malos.
¿Cuál es el pez más bonito? El sal-monete
Todo esto me hizo recordar que Pedro Delgado ya tuvo su propio juego de su etapa como corredor, el Perico Delgado maillot amarillo.
El videojuego no salió ayer precisamente, fue lanzado en 1989 por la desarrolladora española Topo Soft. Aquel juego se caracterizaba por su variedad. Tenía cuatro fases, que aunque parecidas en todas ellas debías hacer algo diferente.
En la primera debías pedalear adelantando a los pequeños grupos que se iban quedando del pelotón, había que andarse con ojo de no cebarse en la pedalada porque sino Perico desfallecía y perdía muchas posiciones. Parecía como aquellos pinchazos inoportunos en las que un favorito tiene que parar al principio de un puerto y según se incorpora al grupo de cabeza va haciendo una rápida pasada por los grupos de corredores que minutos antes dejó atrás.
La segunda fase es una cronoescalada en la que tienes que ir jugando con los cambios y tratar de recuperar fuerzas en los descansillos de mitad de puerto, con el segoviano como principal protagonista y un buen acabado gráfico.
Y tiene que ser cronoescalada porque para algo nuestro Perico era escalador.
La tercera era un descenso en el que el peligro radicaba en salirnos de la carretera, chocarnos con otros compañeros de pelotón y coger el avituallamiento para evitar los pajarones. Jugablemente parecía bastante incómodo, pero poco más se le podía exigir a un videojuego de 1989.
La cuarta y última fase era una etapa llana, una especie de homenaje al pelotón en la que el objetivo era el de esquivar las motos de la televisión (Iñaki Cano jodiendo la marrana con sus entrevistas en mitad de carrera) y ganar el sprint final.
El juego era corto pero variado, si tenemos en cuenta la época en que apareció es merecedor de un sobresaliente. Fuera del juego lo que más me sorprende es que en las maratonianas retransmisiones que se hacen Delgado y de Andrés nunca hablan de este juego ni del Pro Cilcying Manager, tampoco les pregunta nadie por el facebook nada acerca de los videojuegos que protagonizan. Yo pienso en esto y se me vienen muchísimas preguntas a la cabeza: ¿Guardarán por casa sus videojuegos? ¿Jugarán de cuando en cuando? ¿Les gustarán? ¿Les traerá de cuando en cuando algún espectador el Perico Delgado para que se lo firme el propio Pedro? En fin, misterios de la humanidad que seguramente no tengan respuesta.
Lamentablemente nunca tuve el juego de nuestro segoviano favorito. En aquel momento era muy pequeño y mis padres nunca me lo compraron. Recuerdo observar las imágenes en la micromanía y verlo en el Corte Inglés de bilbao pero no catarlo jamás.
Y es que para mí el ciclismo comenzó con don Pedro Delgado Robledo, sobremesas reunidos en la sala viendo a Pedro ganar la vuelta a españa, recortar las fotos del equipo ciclista Reynolds que venían en el cartón del papel albal de la misma marca y jugar con esos recortes imaginando carreras en las que ganaba Perico.
Quizá por cosas como estas sea por las que tenga un cariño especial al ciclismo y a Pedro Delgado en particular. Mas allá de sus logros deportivos, Pedro iluminó mi infancia fuera de las carreras, me trajo momentos de diversión y consiguió que en casa hubiera un deporte que nos gustara a todos (en el resto de deportes no coincido con mis padres). Ahora está como comentarista y me sigue pareciendo el mejor. ¿Os imaginais una retransmisión sin Delgado? ¿Quién nos despertaría de la siesta con un chiste?