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50 MOMENTOS DEL BASKET FIBA: #49

 
Continuamos con nuestra serie sobre los 50 grandes momentos del baloncesto FIBA y lo hacemos con uno de infausto recuerdo para nosotros. Muchos de los lectores no habrán tenido la suerte o la desgracia de vivir ese momento, pero para muchos otros la palabra "angolazo" -un término que al igual que "fistro" debería formar parte del diccionario de la Real Academia- simboliza el ocaso de una de las mejores generaciones del baloncesto español, el final de una etapa gloriosa y llena de éxitos.

1992 fue un año histórico para España, a la Exposición Universal de Sevilla y la Capitalidad Cultural Europea de Madrid, se unió la celebración de los XXV Juegos Olímpicos, y todo ello contribuyó a proyectar en el resto del mundo una imagen moderna y desarrollada del país. Las Olimpiadas fueron un éxito rotundo de organización y participación, y nos dejaron un buen saco de momentos inolvidables: la última porta de la llama olímpica a cargo de Epi, la medalla de oro de Fermín Cacho en los 1500 metros, el podio de la etíope Tulu y la sudafricana Meyer en los 10.000 metros, las 6 medallas de oro de Vitaly Scherbo...Y por encima de todo ello, el espectáculo del Dream Team en la competición de baloncesto.
 
Tulu y Meyer, el triunfo de África y el fin del apartheid

Pero entre el espectáculo y las grandes jugadas de Magic, Jordan, Bird o Charles Barkley, un lunar: la gran decepción de una selección española que no dio la talla. Cierto es que este ya no era el gran equipo de Los Angeles'84, y que el desgaste de Díaz Miguel en el cargo, la huelga de la ABP poco antes de empezar los JJOO, la discutida y discutible elección de los jugadores para el torneo y el complicado grupo que había tocado en suerte no invitaban al optimismo total, pero ni el más pesimista podía imaginar la penosa imagen que dio España en el torneo que iba a significar el adiós de algunos ilustres como Epi. En la primera jornada se perdió contra Alemania y después se ganó a Brasil. Contra la Croacia de Drazen Petrovic, solo un mal final y una lamentable actuación arbitral nos privaron del triunfo, pero lo importante es que el equipo había dado muestras de que podía plantar cara incluso a las selecciones más potentes. Hasta que llegó el partido contra Angola y se destapó la caja de Pandora.
 
Desde las gradas se lo tomaron con filosofía...
 
Todo el mundo sabía que Angola no era un mero comparsa -de hecho habían ganado a Brasil en la jornada anterior- pero contra una selección en la que sólo un integrante superaba los dos metros raspados y en la que sólo únicamente había tres jugadores profesionales, la verdad es que a España se le exigía el triunfo. Pero nada de eso, desde muy pronto se vio que Angola no iba a poner las cosas fáciles, ya que a una defensa muy dura se le sumó un trabajo en ataque realmente fluido y con gran acierto desde la línea de tres. Por su parte, España no daba una a derechas y jugaba sin ninguna tensión ni ritmo, llegando al extremo de que tras el descanso tardaron 13 minutos en anotar la primera canasta en juego. Entonces la cosa se puso realmente surrealista: los jugadores angoleños empezaron a mutar y por unos momentos Jean Jacques Conçeiçao parecía Michael Jordan, Guimaraes era un clon de Larry Bird y Dias el doble de Pat Ewing: pases por la espalda, mates estratosféricos, jugadas de exhibición... la gente no sabía si reir o llorar. Como se dijo en la crónica del partido en El Mundo Deportivo al día siguiente: "Ni siquiera reaccionaron los aficionados con muestras de enfado o indignación, porque hasta el más lego comprendió que perder de 20 ante Angola es más cómico que trágico".

Al final, España 63- Angola 83. Gran debacle con derrota por 20 puntos que ponía fin a la gran etapa que creó la afición por el baloncesto en España, y que dejaba a la selección ante un horizonte de dudas en el que era necesario un cambio y una renovación total.
 
 

Arconada y la historia de su camiseta.

La siguiente es una historia de porteros, infortunio, frustración y afortunadamente, de final feliz. Seguramente muchos la conozcan pero no quería pasar la ocasión de rememorar una bonita historia.

Todo comienza en 1984 cuando nuestro portero, Luis Miguel Arconada icono de la real sociedad y excelente guardameta, falla en la final de la eurocopa en una falta lanzada por Platini.
Desgraciadamente se le resbala el balón y termina regalando un gol que prácticamente vale una final. El partido acabó 2-0 pero aquel gol cambió el partido y la vida de Arconada.


La historia de fracasos en la selección ya está más que trillada pero en este caso nuestro protagonista pasó injustamente a la historia por un error, cuando si algo definía a este portero era la seguridad que transmitía al equipo.
Se dijo antes de ese fallo que la banda terrorista ETA le había amenazado para que se dejase perder en el mundial del 82 o que vestía sus medias blancas en lugar de las medias de la selección por motivos políticos, cuando en realidad no era mas que una costumbre.
Chorradas y más chorradas, y es que el problema de ser vasco y jugar en la selección española es que tienes que demostrar un compromiso mayor, como si la presión fuera poca. Parece que lo hagas bien o lo hagas mal serás juzgado con un rasero distinto al que se le aplica a un jugador extremeño.

Algo parecido sucedió con Jon Andoni Zubizarreta Urreta, otro gran portero de españa que en francia 98 pasó a la historia con su fallo ante nigeria. Casualidad que también era vasco, pero tuvo la suerte de que el seleccionador del momento fuera Javier Clemente, que consiguió acaparar el solito todas las críticas. Pero esto es otra historia; el caso de la selección en francia merece capítulo aparte.

Curiosamente la vida te suele recompensar cuando menos lo esperas y en 2008 Arconada se llevó una de las grandes sorpresas de su vida.

En el momento en que españa logra la eurocopa de austria y suiza Arconada estaba invitado como espectador en el estadio. La invitación se la había regalado el mismo Michel Platini, quién actualmente preside de la UEFA. Para Luis fue una gran sorpresa y un gran honor que se acordaran de él en aquella cita histórica pero las sorpresas no acabaron ahí:

Cuando españa resultó vencedora un veterano como Andrés Palop, portero que no había disputado ni un sólo minuto en aquella competición, subió a recoger el trofeo de manos de Platini con la camiseta que llevó Arconada en la final de parís.
Platini como era su deber, reconoció al instante aquella elástica y le comentó el guiño a Andrés. Arconada no tenía ni idea de que su camiseta estuviera ahí en ese momento y flipó en colores cuando lo descubrió.

Aparte de Palop, observad también la cara de Capdevila.

La historia de cómo llega ahí esa camiseta se debe a que Luis Arconada le regala hace años aquella zamarra a José Miguel Muñoz. Este, que a su vez es amigo de Palop se la deja para la final de la eurocopa sabiendo que el ídolo de la infancia de Palop es Arconada. El resto es historia.

Pero el homenaje no acaba ahí, en el mundial de 2010 la camiseta de portero luce un aspecto retro, basado en la mítica camiseta de Arconada. Y defendiendo la portería española otro grande: Iker Casillas.


Y con la camiseta de homenaje y no con otra es con la que levanta el capitán la copa del mundo. Esta vez creo que más que un homenaje a Arconada es un homenaje a todos aquellos que lucharon por la selección y que nunca vieron premiado su esfuerzo.

Los mejores momentos de la celebración

Un día después de la resaca de la copa del mundo, del paseo en autobus que aburrió hasta a los más fieles hinchas quería hacer un repaso a los mejores momentos que nos ha dejado este título histórico y no quería hablar de fútbol porque la verdad es que ya estoy saturado.
Anoche las cadenas se confabularon para obligarnos a ver un paseo por madrid a 20 kilómetros por hora. Emocionante los cinco primeros minutos, desproporcionado la cantidad de horas que le dedicaron.

Aún así quería destacar ciertos momentos, que no serán los que veamos una y otra vez pero si los más divertidos.

RAFA NADAL EMBAJADOR DE ESPAÑA
Sin duda lo mejor de la previa fue ver a Rafa Nadal en las entrevistas antes del partido. Como te quiero Rafa, cuando puse la tele y te vi con la cara pintada, la bufanda y la camiseta de españa me pareciste el más puto amo de todas las autoridades que por allí pululaban. Por su relevancia seguramente tendría que ser uno de los que más guardara las formas pero que coño, es una final de copa del mundo y hay que volcarse con españa.
Ir trajeado a un partido es lo menos deportivo que se me ocurre; ahí se va a sudar, a gritar y a agarrarse una moña si resultas vencedor. Lo dicho, te quiero Rafa.

EL CUBO-KUBATA DE CAPDEVILA.
No es ningún secreto que mi favorito de la selección sea Joan Capdevila Mendez. Si ya en la eurocopa nos dio una lección de 'amedad' con el famoso kubata en la oreja en esta ocasión estuve pendiente de él desde que sonó el pitido final, no podía defraudar y no nos defraudó. A la llamada de Carbonero para una entrevista salió raudo Capdevila del vestuario con un cubo en la cabeza diciendo que estaba buscando a Shakira. Pero que puto amo eres Joan, ojalá cuando te retires te fiche alguna cadena como analista deportivo porque sería enorme escucharte día tras día.



EL BESO DE TELECINCO
Sin duda el único error que ha cometido Iker en este mundial no ha estado bajo los palos, ha estado tras ganar el mundial. Mira que me caes bien Casillas, pero el día que lo dejes con Carbonero te van a poner ese beso repetido una y otra vez. Para colmo telecinco ya tiene material para rellenar Sálvames todo el verano y tratar de remezclar por enésima vez la prensa rosa con la deportiva.




LA TRISCA DE XAVI
Uno de los que ya puede presumir de haberlo ganado todo junto a Puyol e Iniesta es Xavi Hernandez. Creo que es algo que sabía nada más acabar el partido y de ahí la moña que se agarró, por lo que he visto parece ser que fue de los primeros en emborracharse. En la entrevista con Villa y Juanma Castaño ya tiene una voz que le delata y en el avión un tipo como él, que suele ser serio, es de los más sueltos. Sin duda mereces el balón de oro, sería la guinda.




LA EMPANADA DE CESC
Quizá sea uno de los que menos me transmite; no juega en la liga española y en entrevistas no suele decir nada interesante ni divertido. Un soseras que por lo que se deduce de sus compañeros debe ser un pelín 'empanao'. Sin embargo nos dejó dos perlas en la celebración:
La primera cuando sale del vestuario con Puyol cerveza en mano hacia el estadio a ver la que han liado. Hacen el trayecto y se sientan en el banquillo. El momento se hace irrepetible en el instante en que te das cuenta que no suelta la mano de sus huevos. Ahí es justo cuando te estalla la carcajada y te dices 'pero que mamón'
La segunda imagen suya es ya en la plaza, con Pepe Reina como speaker. Cuando le está presentando saltan Puyol y Piqué (de este último esperaba mas) y le colocan la camiseta del barça. Manda huevos que en ese instante estuviera Reina diciendo que es un tipo que nunca se entera de nada porque efectivamente le colocaron una camiseta que no era la de su equipo y ni se enteró.




En fin, que todos contentos, que por primera vez hemos ganado un mundial y nos han colocado una estrella en la camiseta.
Esa estrella tiene más valor de lo que puede parecer, no es simplemente un borrón encima del escudo, esa estrella será un recordatorio de que una vez fuimos campeones. Esa estrella nos hará llenarnos de orgullo cuando alguien nos diga que españa nunca ha ganado a un grande en un mundial, nos hará saber que un día no hubo maldiciones ni arbitrajes injustos y sobre todo nos hará quitarnos los complejos ante una gran cita sabiendo que si nos lo proponemos podemos ganar a cualquiera.

¿Vuelta a la normalidad?

Se suele decir que no es recomendable mezclar política y deporte. Que es pisar un terreno peligroso en el cual posicionarse de un lado o del otro siempre trae problemas, independientemente de las ideas que cada uno muestre. Quizá por el miedo a que eso ocurra no hay muchos casos de deportistas que alcen su voz dando su opinión sino todo lo contrario, se dejan llevar en lo que sin duda es una posición respetable y probablemente inteligente. Sin embargo, con motivo de las últimas noticias relacionadas con la petición por parte del parlamento vasco a acoger etapas de la Vuelta Ciclista a España y partidos de la selección española de fútbol, es inevitable reflexionar sobre el asunto y pensar el porqué hace tanto tiempo que ambos acontecimientos no se dan cita en el País Vasco desde los años 1978 y 1967 respectivamente. Para no ser sospechoso de nada, aclararé que esto es tan solo mi punto de vista. Soy de Madrid, votante de izquierdas y gran aficionado de ambos deportes.

Lo primero que me resulta sorprendente es por supuesto el plano deportivo. ¿Alguien ha visto una carrera ciclista por la tele sin aficionados vascos en la carretera? Yo desde luego no. No creo que haya un lugar más aficionado (y entendidos) al ciclismo que el País Vasco. El Euskaltel es un equipo de los más longevos en el pelotón actual y por descontado que un final de etapa en Bilbao o San Sebastián con una victoria de un corredor local sería celebrada igual o más que la de Iban Mayo en Alpe d’Huez.


Si hablamos de fútbol, no se entiende la historia de la liga o la selección española sin la aportación de históricos como el Athletic y la Real. Pocas aficiones son tan elegantes con el buen juego del equipo o jugadores rivales como el de San Mamés. ¿De verdad que no habrá gente que le apetezca ver jugar a una de las mejores selecciones del mundo actualmente, con el aliciente de que hay jugadores como Iraola, Xabi Alonso o Llorente en ella?

Desde fuera parece que problema deportivo no existe… ¿y político? Mis dudas se centran en la tolerancia de aquellos que no están de acuerdo, el éxito de convocatoria y la seguridad. El caso de la tolerancia es cuanto menos controvertido. En la memoria está la sonora pitada al himno en la última final de Copa del Rey. Los mismos que pitaban eran los que después del partido lloraban de felicidad o de tristeza por no ganar dicho trofeo. De hecho, en Barcelona se disputará la final de la Copa Davis este año, y es probable que algún aficionado culé que estuvo en Mestalla, también esté en esa final. Entiendo que alguien que no se sienta español no quiera ver a la selección o la Vuelta, pero es tan sencillo como hacer el día de la etapa o del partido lo mismo que aquel que no es aficionado al futbol ni al ciclismo, es decir, ignorarlo. Es una cuestión de respeto al que sí está interesado. El presidente de Athletic ha declarado “no percibir un sentir por acoger a la Selección". Sin embargo, sí ha solicitado ser sede para la candidatura España-Portugal del mundial 2018, al igual que la Real y Anoeta.

Y por último el tema de la seguridad, seguramente el más espinoso. Quizá es ahí donde radica el mayor problema, pero supongo que si se piensa organizar algún tipo de evento de este tipo es porque existen garantías para ello.

Mi conclusión personal es que es una pena que algo tan normal como un evento deportivo de gran interés no pueda ser disfrutado en el País Vasco por aquellos que lo deseen. No creo que sea ninguna provocación de ningún tipo, siempre y cuando no sea utilizado como arma política por nadie. Al final es lo de siempre, deporte y política no mezclan bien.