Oscar Freire, nuestra baza olvidada

Como todos bien sabréis, hace unos días balinearon a Oscar Freire de camino a Colmar.
La noticia cuanto menos me hizo algo de gracia; 'Es la segunda vez que me disparan, la primera me hicieron caer de la moto'. Entre eso y el final de la columna: para que Freire gane un sprint debe ir como un tiro no pude evitar reírme. Afortunadamente a nuestro amigo Oscar no le pasó nada, pero de todos modos pensé 'manda huevos que entre tanta gente que hay en el pelotón le hayan tenido que dar a Freire'.

Tiene cuatro dedos, el quinto se lo arrancarón de un perdigonazo.

Sigo sin comprender por qué cuando mencionamos a los grandes de nuestro ciclismo siempre pensamos en Contador, Sastre, el inesperado campeón olímpico Samuel Sanchez, el cuento chino sospechoso de dopaje Alejandro Valverde o incluso el simpático y carismático Oscar Pereiro. En esta lista nunca metemos a Oscar Freire Gómez, que de los que he mencionado quizá tenga el segundo mejor palmarés y ha abierto las puertas del sprint a nuestro ciclismo.

Históricamente nunca hemos tenido a ningún sprinter de garantías en el pelotón. Somos un país de tradición en el ciclismo pero tuvo que ser hasta el año 2008 en el que alguien por fin se llevara el maillot verde y esa persona, como no, tuvo que ser Oscar Freire que a su vez fue eclipsado por la victoria en la general de Carlos Sastre.
Por lo que también brilla la lista de éxitos de Freire es por sus tres mundiales. He de reconocer que, junto a mucha gente, conocí a Freire en el 99, cuando andábamos todos pendientes de Alemania para ganar el mundial de Verona y en el último corte se metió Oscar. No sabía quién era y nadie daba un duro por él. Una vez que se metió en el grupo bueno atacó con valentía y se llevó su primer mundial. Al día siguiente me compré el siempre riguroso Marca para saber quién era ese tal Oscar Freire.



Después de ese mundial llegarían otros dos y casi de la mano de cada uno de ellos un cambio de equipo con la consiguiente mejora de contrato.
El equipo actual para el que corre es el Rabobank, al que se fue por dinero como el mismo reconoció. Lo malo del Rabobank es que no es un equipo diseñado para los sprints, sino para las generales; cuando no era Michael Boogerd, era el famélico Michael Rasmussen o Denis Menchov, el caso es que siempre hay alguien más importante que evita que el equipo se centre en su labor.
Así que siempre que se acerca el final de etapa se ve un Rabobank solitario entre la maraña del pelotón, sin ayuda de ningún compañero que le abra hueco entre todos los codazos.

'¿La maldición del maillot arco iris? Estoy tritranquilo'

Y eso es lo que me molesta, que nadie se acuerda de él hasta que no llega el mundial o las olimpiadas y ganar en cualquiera de las dos carreras que acabo de mencionar es tarea muy difícil ya que es una bala que sólo puedes disparar una vez al año.
4 Responses
  1. Mark Says:

    En torno al incidente de Freire yo creo más en la teoría de la conspiración. De todas formas, el que ideó el titular del siguiente artículo ya se lo veía venir:

    http://www.sport.es/default.asp?idpublicacio_PK=44&idioma=CAS&idnoticia_PK=532184&idseccio_PK=1290


  2. Ivanhoe Says:

    Freire es un crack..siempre me he preguntado porqué en su primer mundial atacó al final en vez de confiar en su llegada al sprint..aunque claro, después de ganar cualquiera dice nada...


  3. Yakito Says:

    Debo comentaros que veáis el video del enlace del balín.
    Freire habla un inglés perfecto.

    Cuanto tiempo Ivanhoe! Supongo que en su primer mundial ni el mismo confiaba en su llegada al sprint. Imagino que atacaría para eliminar corredores.


  4. Melo Says:

    Freire es el mejor sprinter español de todos los tiempos. Eso sí, recuerdo una entrevista que le hicieron en la que el tipo reconocía ser un despistado de narices. De los que se olvidan el pasaporte antes de un viaje, creo que esto le ocurrió antes de viajar a alguna carrera importante, y por lo visto no era la primera vez...