DE CESARIS, EL DESTROZACOCHES

Hace poco hablábamos de Taki Inoue, uno de los pilotos con peor historial de la Formula 1. Hoy os presento a otro automovilista -uno de los más rápidos que ha habido en este deporte- famoso por haber batido algún que otro record negativo difícil de superar, como por ejemplo ser el piloto que más carreras ha disputado (208) sin haber conseguido jamás una victoria. Se trata del piloto italiano Andrea de Cesaris.

De Cesaris comenzó, como muchos otros corredores, en la Formula 3 británica. Allí fue ganándose poco a poco la fama de piloto veloz pero con tendencia a incurrir en descuidos que provocaban accidentes innecesarios. En 1976 se vio envuelto en un accidente en Brands Hatch en el que Nigel Mansell se rompió al cuello y estuvo a punto de quedar tetrapléjico. No obstante, sus resultados fueron bastante buenos y entró en 1981 a la Formula 1 como un piloto jóven y con mucha proyección, con la misión de sustituir a Vittorio Bambrilla en la escudería Alfa Romeo durante los grandes premios de Canadá y Estados Unidos. Sus entrenamientos fueron buenos, pero en tierras canadienses sólo se mantuvo en pista hasta la vuelta 8, en la que su motor se rompió, mientras que en el circuito de Watkins Glen estrelló su coche en la segunda vuelta. Sin embargo, la experiencia fue fructífera y tras su primera toma de contacto estaba en línea ascendente.

Gracias a sus conexiones con Marlboro (empresa de la que su padre era representante para Italia) en 1981 pudo pasar al equipo McLaren, que en aquellos años estaba comenzando a dar forma al Project Four de Ron Dennis. De Cesaris consiguió un punto en San Marino, pero durante la temporada tuvo 17 salidas del circuito, destruyó 16 vehículos en 15 grandes premios y reventó 10 motores, y ni siquiera pudo disputar la carrera de Holanda por quedarle al equipo sólo un coche para los dos pilotos. Con esas credenciales Andrea no tardó en ser conocido en el mundillo como "De Crasheris".

Así a finales de 1981 de Cesaris estaba en apuros. McLaren le había enseñado la puerta de salida y no le quedó más remedio que volver a Alfa Romeo. Lo que parecía una huida hacia atrás fue en cambio un magnífico impulso, ya que de Cesaris no había perdido su instinto con la decepción en McLaren ("para poder llegar a las cotas que exigen hay que ir al límite, apurar la conducción y los riesgos"). En Andrea había una particularidad, tenía un tic nervioso que le hacía en ocasiones mover los ojos descontroladamente, y los críticos llegaron a preguntarse de si esa era la razón de sus constantes accidentes estúpidos. Esa tendencia a la tragedia y su relación de amor-odio con los muros de los circuitos le convirtieron en aquellos primeros años en uno de los más experimentados crash-testers de la parrilla.

De Cesaris en medio de uno de sus tics

Pero como decimos, la temporada 1982 le devolvió la confianza en si mismo y le concedió el perdón del circuito. En el G.P. de Long Beach se convirtió en el piloto más jóven en conseguir una pole position, aunque en la carrera su coche acabó en su lugar favorito: contra el duro muro de cemento. Pero de Cesaris pronto se desquitó. En la carrera de Monaco había saltado la polémica, ya que la mayoría de pilotos estaban en contra de que compitieran 26 coches, ya que eran demasiados para poder correr con seguridad. De Cesaris no olvidó su pasado, y no dudó en decir que "ahora tengo un buen coche, pero el año pasado me batía en los últimos lugares del pelotón y sé lo difícil que es eso. Así que lo único que les pido es colaboración, que nos faciliten los doblajes".

En una carrera de lo más loco (algo habitual en Monaco) consiguió su primer podio. Alain Prost era un líder consistente pero a 3 vueltas del final sufría un accidente que dejaba a Riccardo Patrese en cabeza. Sin embargo, éste hacía un trompo y era sobrepasado por Pironi (Ferrari) y de Cesaris pero en la última vuelta ¡se quedaban sin gasolina y eran adelantados por Patrese que habia regresado a pista tras el trompo!. Alegría al fin y al cabo para de Cesaris que tras tantos sinsabores rozaba el éxito con los dedos.

En 1983 le fue aún mejor. Sus actuaciones fueron por lo general muy buenas, consiguió dos segundos puestos en Alemania y Sudáfrica y estuvo a punto de conseguir la victoria en Spa, aunque un horrible repostaje y problemas mecánicos le alejaron de la lucha. Con 15 puntos, firmó la mejor temporada de toda su trayectoria profesional. Nunca volvería a correr en un coche que le permitiera actuaciones tan consistentes.

Tras su espectacular temporada todo el mundo esperaba que de Cesaris continuara su exitosa unión con Alfa Romeo, pero un cambio de patrocinador en el equipo (que sustituyó a Marlboro por Benetton) hizo que el italiano se lo pensase y decidiera cambiar de aires, poniendo rumbo a la escudería Ligier Renault. En el equipo francés se mantuvo solamente dos temporadas, ya que sus malas prestaciones unidas a la exitosa llegada del piloto Jacques Laffite le pusieron en el ojo del huracán. En 1985, tras un espectacular accidente en el circuito austriaco de Zeltweg, del que salió milagrosamente ileso, De Cesaris fue despedido. Según dijo el manager Gerard Larrouse "estamos totalmente en desacuerdo con el comportamiento del piloto italiano. Guy Ligier, el propietario del equipo, ha dicho que esta es su última carrera. Ya nos ha roto demasiados coches".


El porqué de su despido

De la temporada siguiente poco o nada (positivo) se puede decir. "De Crasheris" tuvo que pagar para poder obtener un asiento en Minardi, y en una de las peores temporadas que se le recuerdan a la entrañable escudería italiana, Andrea y su compañero Nannini debieron abandonar en todas las carreras que disputaron excepto la de Mexico. Fue el peor año hasta la fecha de de Cesaris, ya que no sólo no consiguió puntuar, sino que su compañero le superó habitualmente en las clasificatorias.

Para el año siguiente no le fue mucho mejor, ya que sólo pudo finalizar dos carreras, pero se llevó la satisfacción de ocupar con su Brabham BMW en Spa el tercer cajón del podio. Además, la forma de conseguir ese tercer puesto fue "made in de Cesaris", ya que faltando 200 metros para cruzar la línea de meta se quedó sin gasolina. La mala suerte seguía ya que a finales de año se consumó la venta de la escudería y su momentánea desaparición, con lo que una vez más el piloto debía buscarse un nuevo asiento para seguir compitiendo.

Lo bueno para de Cesaris es que su experiencia cada vez le ayudaba más a extraer lo mejor de cada coche, con lo cual solía llevar el monoplaza al límite y llevarlo a una posición mucho más alta de la que merecía el coche. Y así lo demostró en el equipo Rial, un modestísimo conjunto que solo sobrevivió dos temporadas en la Formula 1, y al que de Cesaris llevó a un excelente cuarto puesto en Detroit, además de quedarse varias veces sin gasolina cuando rodaba en posiciones de puntos. Al acabar la temporada de 1988, tuvo que volver a hacer las maletas.

Así que se marchó al recién creado equipo italiano Dallara. En el gran premio de Monaco -cómo no- de Cesaris estaba animado y su tercera posición en carrera daba muy buenas sensaciones pero, en la bajada hacia el túnel, Piquet le cortaba y ambos quedaban eliminados de la lucha por los puntos. El brasileño Piquet, que en muchas otras ocasiones había arremetido contra sus rivales, tuvo que escuchar esta vez los gritos de de Cesaris pidiéndole cuentas por la innecesaria maniobra que le había privado de conseguir un podio histórico para su nueva escudería.


De Cesaris, de rojo, grita furiosamente a Piquet

Sin embargo, unas semanas después, el piloto pudo en Canadá darle ese tercer puesto a su equipo contribuyendo a los 8 puntos que consiguieron esa temporada. Esa fue la última alegría del italiano en Dallara, ya que la temporada siguiente fue un absoluto fracaso: de Cesaris sólo pudo terminar dos carreras y ni siquiera hizo el tiempo mínimo necesario para clasificarse para el G.P. de Alemania.

De Cesaris, que casi nunca había tenido la oportunidad de brillar en un buen monoplaza, encontró en 1991 un coche medianamente competitivo, el Jordan, y un ambiente de trabajo cordial y distendido que le venía a las mil maravillas, y no desaprovechó la oportunidad. Obtuvo la mejor racha de su historia al conseguir puntuar en tres carreras consecutivas y ofreció muy buenas prestaciones en circuitos muy complicados como Monaco, y en Bélgica de Cesaris se quedó otra vez más a las puertas de la gloria. En un gran premio que pasará a la historia por suponer el debut de Michael Schumacher, de Cesaris iba segundo y estaba a punto de cazar al McLaren de Ayrton Senna cuando su motor falló.


Poco a poco, el dinero que traía de la mano con Marlboro fueron perdiendo peso en favor de su experiencia y veteranía. Era la combinación perfecta para los equipos modestos: un piloto rápido, competente, y que aportaba dinero y patrocinador. De eso se aprovechó Ken Tyrrell para ficharle para su equipo en 1992, donde vivió dos temporadas totalmente diferentes. Un de Cesaris cada vez más centrado e inteligente conseguía en el año olímpico 8 puntos, pero en 1993 el cambio de motor a Yamaha convirtió al coche en una máquina muy lenta y poco fiable. Por tercera vez, de Cesaris acababa el año sin conseguir puntuar.

Por primera vez en toda su carrera, de Cesaris no consiguió volante para competir en 1994. Sin embargo una sanción a Eddie Irvine le dio la posibilidad de correr dos carreras con Jordan, consiguiendo un magnífico cuarto puesto en Monaco. Un gravísimo accidente de Karl Wendlinger le permitió correr para Sauber Mercedes el resto de la temporada, obteniendo en Francia el último punto de su carrera. Al acabar el año se retiró de la Formula 1.

De Cesaris fue, en definitiva, un piloto rapidísimo, muy lanzado y que sudó para conseguir todo por lo que luchó, casi siempre peleando en los equipos más modestos alejado de los focos de la fama.



Sus récords:

  • En su momento fue el piloto más jóven en conseguir una pole position, con 22 años y 308 días.
  • Es el piloto con más grandes premios disputados sin conseguir jamás la victoria (208 carreras).
  • Es el piloto con más abandonos de la historia (134 veces tuvo que retirarse antes de tiempo).
  • Tiene el récord de más abandonos en una misma temporada (14 en 15 carreras)

5 Responses
  1. Yakito Says:

    Una vez de Cesaris ganó la copa champiñon en el mario kart.

    PD: Muy buen artículo.


  2. Andeka Says:

    Hablando de pilotos rapidos y propicios a tener accidentes y problemas con el coche...

    Raikkonen(en Rallys)empezo bien la pretemporada, y si no que se lo pregunten al arbol. Yo creo que el record de Cesaris esta al alcance de su mano, no terminar ninguna carrera, pero a diferencia de Cesaris, este parte con un coche campeon. Citroen a se va a ir a la ruina con los coches de Raikkonen...


  3. Mark Says:

    Raikkonen partía con el handicap de que se quedaba dormido mientras pilotaba, aunque en un McLaren o un Ferrari no se notaba.

    Eso sí, como Raikkonen consiga ganar el WRC se va a convertir en uno de los pilotos más importantes de la historia, ya que ningún ex-F1 lo ha hecho. Ojalá que lo consiga


  4. Melo Says:

    Mucho se quedaban antes sin gasolina no?? Podría ser De Cesaris el Sete Gibernau de la fórmula 1?
    Es algo que me está rondando la cabeza...


  5. Mark Says:

    Lo de la gasolina se debe a que en la época de los motores turbo estaba prohibido (al igual que va a estar este año) repostar gasolina. Con los trastos que llevaba de Cesaris era difícil economizar el combustible si quería ser rápido, así que tenía que ir a por todas aún a riesgo de quedarse tirado en la última vuelta