Alexandre Vinokourov, el último guerrero.

Sin duda alguna lo primero que me llamó la atención de este ciclista no fue su calidad, ni alguna hazaña que pudo protagonizar; en lo primero que me fijé fue en su nacionalidad. Un kazajo en el grupo de elegidos no es lo habitual. Es inevitable no centrar la atención en un tipo de un país cuanto menos raro. Igual que te fijas en Vinokourov en su día te fijabas en Piotr Ugrumov (letón) o en Djamolidine Abdoujaparov (uzbeco).

Y falta la de este año en Revel!

Por suerte Vinokourov se ha ganado el carisma gracias a otras facultades y a mi personalmente me encanta. Me parece un ciclista excepcional, de los que ya no quedan, de ahí que le quiera rendir este pequeño homenaje.

Ante todo Alexandre Vinokourov es un ciclista al que quizá le falte cerebro y le sobre valor. Precisamente eso es lo que le hace diferente al resto de corredores de este ciclismo ultraconservador que estamos sufriendo en esta década.
Cuando los directores de las grandes escuadras planean la estrategia de ir toda la etapa a un ritmo asfixiante para evitar que en el último puerto siquiera queden fuerzas para ir a la cola del grupo a por bidones, Vinokourov aprovecha cualquier momento de descuido para saltar de una manera descerebrada y carente de toda lógica del pelotón. Ya puede ser en un complicadísimo descenso, como a 80 km de meta con dos puertos de primera entre medias, a 'Vino' no le importa el mañana y si hay que saltar se salta con todo lo que se tenga, sin guardarse nada, con el orgullo de saber que por detrás está reventando la carrera y creando dudas entre los máximos favoritos.

Vinokourov y el atlético, capaces de lo mejor y lo peor.

Es una pena que ya no se vea este tipo de ciclismo porque en mi infancia aquellos héroes que conocí se hacían etapas de montaña (de auténtica montaña con tres puertos de primera y dos de especial) y se escapaban a mitad de etapa. Vale que antes los ciclistas fueran puestos hasta las cejas de EPO, pero el espectáculo que proporcionaban al público era algo genial y eso se ha perdido.
Desconozco si esto se podrá medir pero estoy seguro que ahora hay mucha menos afición al ciclismo que en los 90, y no era don Miguel Indurain y sus triunfos el que nos enganchaba a la televisión, porque si fuera por ciclistas españoles a los que seguir ahora tenemos muchos más y también ganadores. Lo que antes nos enganchaba al ciclismo era venir de la playa, poner la 2 y ver que a 70 km de meta había saltado el cuarto de la general y era líder virtual.
Eso amigos míos era la polla con cebolla.

Por desgracia para Vinokourov en 2007 dio positivo en un control antidoping. Recibió la sanción de dos años sin correr y este año ha vuelto haciendo giro y tour. Fue una desgracia para él pero me atrevería a decir, y esto es muy discutible, que fue una desgracia para el ciclismo que el corredor más valiente y el que creaba más afición apareciese como un tramposo.

Personalmente me da igual que los ciclistas se dopen. Estoy seguro de que quien mas quien menos todos toman algo para mejorar su rendimiento y si esa mejora termina dando más espectáculo ¿por qué no hacer menos estrictos esos controles y hacer que los corredores puedan tomar sustancias de manera controlada?
Es que saldríamos todos ganando; los aficionados veríamos un espectáculo mucho mejor, los corredores no tendrían que dar parte a la UCI de todo lo que hacen ni recibirían la visita de los vampiros.

Ahora que se acerca la retirada de Vino del ciclismo profesional siento un poco de lástima al ver que su espíritu combativo perdura pero las piernas le dicen que ya no es el que era. Ha conseguido varias victorias épicas y ha ganado una vuelta a españa pero sin duda entre su prolífico curriculum yo me quedo con la victoria en Paris de 2005:
Última etapa del tour, Alexandre salta del pelotón a unos 2 kilómetros de meta y mantiene con el pelotón un pulso de unos cinco segundos llegando hasta la meta con fuerzas suficientes para esprintar.
No es una victoria en una de montaña, ni un descenso suicida pero es la mezcla de rabia, fuerza y valor lo que le hace conseguir una victoria en un terreno en el que nadie se plantea el intentarlo.

La victoria de ese día no te la hace nadie, a lo sumo Cancelara. Pero este estoy seguro que no salta.

Una pena que se le haya pasado el arroz, sin duda es el último guerrero del pelotón.

4 Responses
  1. Trave Says:

    A Ugrumov lo recuerdo en el mítico equipo soviético Alfa Lum, que cuando se deshizo, fichó por el SEUR junto a Ivanov, Konyshev, Poulnikov, Saitov...


  2. Mark Says:

    Si queremos un ciclismo sin dopaje habrá que cambiarlo todo y hacer etapas de 90-100 kilómetros con más días de descanso y menos exigencia física, de lo contrario seguirá habiendo quien recurra a las "ayudas extras" porque las kilometradas que se meten en las carreras de tres semanas son inhumanas. Siempre ha habido doping y siempre lo habrá, aunque es duro ir viendo que con el tiempo ninguno de los ídolos de infancia ha quedado libre de sospecha


  3. Melo Says:

    Pon un kazajo en tu vida...ya nadie se acuerda de Andreyi Kivilev, que estuvo a punto de ganar el Tour, aunque finalmente creo que ni subió al podium no?

    Si mal no recuerdo, tuvo un final bastante triste en la carrtera, pero esta vez conduciendo un coche...


  4. Yakito Says:

    Si senor, en uno de los tours de Beloki, Kivilev estuvo ahí, a nada de subir al podio gracias a una escapada en la primera semana.

    Creo que entraron con 45' de ventaja.

    Por cierto, a ver si cuando llegue a casa me pongo a escribir que se nos está quedando obsoleto el blog.