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¿Vuelta a la normalidad?

Se suele decir que no es recomendable mezclar política y deporte. Que es pisar un terreno peligroso en el cual posicionarse de un lado o del otro siempre trae problemas, independientemente de las ideas que cada uno muestre. Quizá por el miedo a que eso ocurra no hay muchos casos de deportistas que alcen su voz dando su opinión sino todo lo contrario, se dejan llevar en lo que sin duda es una posición respetable y probablemente inteligente. Sin embargo, con motivo de las últimas noticias relacionadas con la petición por parte del parlamento vasco a acoger etapas de la Vuelta Ciclista a España y partidos de la selección española de fútbol, es inevitable reflexionar sobre el asunto y pensar el porqué hace tanto tiempo que ambos acontecimientos no se dan cita en el País Vasco desde los años 1978 y 1967 respectivamente. Para no ser sospechoso de nada, aclararé que esto es tan solo mi punto de vista. Soy de Madrid, votante de izquierdas y gran aficionado de ambos deportes.

Lo primero que me resulta sorprendente es por supuesto el plano deportivo. ¿Alguien ha visto una carrera ciclista por la tele sin aficionados vascos en la carretera? Yo desde luego no. No creo que haya un lugar más aficionado (y entendidos) al ciclismo que el País Vasco. El Euskaltel es un equipo de los más longevos en el pelotón actual y por descontado que un final de etapa en Bilbao o San Sebastián con una victoria de un corredor local sería celebrada igual o más que la de Iban Mayo en Alpe d’Huez.


Si hablamos de fútbol, no se entiende la historia de la liga o la selección española sin la aportación de históricos como el Athletic y la Real. Pocas aficiones son tan elegantes con el buen juego del equipo o jugadores rivales como el de San Mamés. ¿De verdad que no habrá gente que le apetezca ver jugar a una de las mejores selecciones del mundo actualmente, con el aliciente de que hay jugadores como Iraola, Xabi Alonso o Llorente en ella?

Desde fuera parece que problema deportivo no existe… ¿y político? Mis dudas se centran en la tolerancia de aquellos que no están de acuerdo, el éxito de convocatoria y la seguridad. El caso de la tolerancia es cuanto menos controvertido. En la memoria está la sonora pitada al himno en la última final de Copa del Rey. Los mismos que pitaban eran los que después del partido lloraban de felicidad o de tristeza por no ganar dicho trofeo. De hecho, en Barcelona se disputará la final de la Copa Davis este año, y es probable que algún aficionado culé que estuvo en Mestalla, también esté en esa final. Entiendo que alguien que no se sienta español no quiera ver a la selección o la Vuelta, pero es tan sencillo como hacer el día de la etapa o del partido lo mismo que aquel que no es aficionado al futbol ni al ciclismo, es decir, ignorarlo. Es una cuestión de respeto al que sí está interesado. El presidente de Athletic ha declarado “no percibir un sentir por acoger a la Selección". Sin embargo, sí ha solicitado ser sede para la candidatura España-Portugal del mundial 2018, al igual que la Real y Anoeta.

Y por último el tema de la seguridad, seguramente el más espinoso. Quizá es ahí donde radica el mayor problema, pero supongo que si se piensa organizar algún tipo de evento de este tipo es porque existen garantías para ello.

Mi conclusión personal es que es una pena que algo tan normal como un evento deportivo de gran interés no pueda ser disfrutado en el País Vasco por aquellos que lo deseen. No creo que sea ninguna provocación de ningún tipo, siempre y cuando no sea utilizado como arma política por nadie. Al final es lo de siempre, deporte y política no mezclan bien.

EL PROBLEMA VASCO (?)

Kaixo, ni Kira naiz
No sé si os habéis fijado o son imaginaciones mías, pero me da la sensación de que últimamente en los medios de comunicación está muy en primer plano todo lo relacionado con el País Vasco.

Los que visteis el Eurobasket de Polonia seguro que os quedasteis sorprendidos al ver durante la retransmisión de La Sexta del España-Francia una bandera de Euskadi aornada con la figura del ¡toro de Osborne!. El cámara se recreó ofreciendonos un largo primer plano ante el pasmo de todos los presentes, incluyendo al siempre verboso Andrés Montes, que no acertó a decir nada coherente (algo habitual, por otra parte). En aquel momento pensé en las vueltas que dal mundo, en cómo dos símbolos tan diferentes podían haber acabado juntos en un mismo trozo de tela; por otra parte tiene su sentido ya que Bilbao es una de las ciudades con más tradición taurina...

Me caben dos posibilidades, que el que puso esa bandera no tuviera ni puta idea de lo que simbolizaba, o que fuera una persona que se sentía vasca y también española (algo que es una realidad bastante común por aquí, más de los que algnos piensan), aunque hubo bastante gente que lo interpretó como una forma de tocar los cojones.

Pero la cosa no acabó aquí, días más tarde al acabar la final entre España y Serbia, en la grada en la que se encontraban los familiares de los jugadores españoles vimos a un hombre con la camiseta del Athletic que se repartió con motivo de la final de Copa del Rey contra el Barça. Curioso, ya que lo más vasco que había en ese partido era Alex Mumbrú, que acaba de fichar por el Bilbao Basket.
Como bonus track, durante otro partido pudimos ver a otro aficionado del Athletic portando alegremente la bandera española (tenía mejor gusto, no llevaba toro) . Bueno, habrá gente que dirá que todas estas personas eran actores, que querían mostrar a la gente una realidad distorsionada, blablabla, pero es lo que hay, en el Eurobasket España y Euskadi fueron lo más visto, y algún mal pensado diría que, estando en Polonia, era lógico que el mejor jugador fuera un catalán como Gasol.

El hombre euskañol volvió a la carga en Polonia

Ya hemos hablado del figura que, mano en el pecho, presenció el himno español en la final de Copa del Rey, pero por supuesto un año atrás en Viena también tuvimos nuestra dosis vasca. O si no, mirad esta bonita foto de una chica bajo el agua ataviada con las banderas de Euskadi y España. Un auténtico chorreo. Si a Laporta casi le dió un sincope al oir a Xavi gritar ¡Viva España!, no me quiero imaginar que habría pasado de haber estado Fernando Llorente profiriendo un ¡Gora España!, habría sido el final anticipado del PNV...

Y es que el hermanamiento vasco-español ya es todo un hecho y llega a todos los niveles, aquí vemos a Alejandro Agag posando con la ikurrina también durante la final de Copa del Rey.

Por los menos estas imágenes le quitan un poco de dramatismo al tema y dan muestras de normalización, de todas formas, ya se sabe que mezclar política y deporte nunca acaba bien. Me parece una estupidez enarbolar una bandera vasca mientras tu equipo está jugando la liga española (creo que ni a los más radicales se les pasaría por la cabeza formar una liga vasca), llevar banderas españolas en un partido contra otro equipo español, e incluso hacer de tu camiseta de fútbol una enorme bandera (como suele hacer Joma con los sufridores seguidores sevillistas)...