LAS ULTIMAS 25 FINALES DE LA COPA DE EUROPA (1984-1988)

1984 ROMA 1- LIVERPOOL 1. GROBELAAR HACE EL BAILE TRIUNFAL

El gran sueño de todo equipo de fútbol: llegar a tu primera final de Copa de Europa y que además se dispute en tu propio estadio delante de tu afición. Seguro que la Roma tenía muchas expectativas de estrenar su palmarés en la máxima competición en el Olímpico de Roma, por más que en frente tuviera al temible Liverpool tricampeón de Europa que en su camino a la final se había deshecho de Dinamo de Bucarest, Benfica y Athletic de Bilbao.

La Roma llegaba a su primera final de la máxima competición continental con muchas ilusiones. El equipo italiano que contaba en sus filas con estilistas como Falcao y estrellas patrias de la talla de Graziani o Bruno Conti, había eliminado al Dundee United en las semifinales tras sobreponerse a un 2-0 en la ida, endosando 3 tantos al conjunto escocés.

La final fue muy tensa y, como suele suceder en estas ocasiones, las ocasiones y el juego fluido brillaron por su ausencia. Tras los goles de Neal Y Pruzzo ninguno de los dos equipos hizo demasiado hincapié en evitar llegar a la tanda de penaltis. Al final de los 120 minutos, surgió un héroe inesperado que cambiaría el sino del partido.

El portero zimbabuo Bruce Grobelaar, que solía alternar destacadas actuaciones con fallos garrafales, se erigió en la ronda de penas máximas como la estrella del choque. Cuando Graziani se dirigía a los 11 metros a depositar el balón, Grobelaar comenzó a realizar extraños y desacompasados movimientos, como si las piernas le fallasen, con la intención de desconcentrar al rival. Graziani, atónito ante lo que veía, se apróximo al balón y lo lanzó por encima del travesaño, acabando con las esperanzas de su equipo. En el turno del Pool, Kennedy no falló y "la orejona" puso rumbo a las orillas del Mersey. Poco imaginaba Grobelaar que 21 años después un guardameta polaco homenajearía su excéntrica actuación devolviendo a la gloria europea a los "reds". Pero eso ya es otra historia.

AS. ROMA: Tancredi;Oddi. Bonetti, Righeti, Nela; Toninho Cerezo, Falcao, Di Bartolomei, Conti;
Graziani, Pruzzo.
Sustituciones: Chierico (m. 63)por Pruzzo. Strukelj (m. 115) por T.Cerezo.
LIVERPOOL: Gróbelaar; Neal,Lawrenson,Hansen, Kennedy;Johnston, Lee, Whelan,Souness;Rush,Dalglish.
Susstituciones: Nicol (m. 71) por Johnston. Robinson (m. 95) por Dalglish.
ARBITRO; El sueco Frederiksson. Mostró tarjeta amarilla a Neal(entrada a Conti) y Di Bartolomei
(entrada a Sounness).
GOLES: Minuto 15. Tancredi acosado por Rush, pierde el balón y al despejarlo un defensa, lo estrella contra la cabeza del guardameta, caído en el césped; el cuero llega a Neal que empalma rápida mente a la red: 1-0.
Minuto 44. Centro desde la izquierda de Bruno Conti, Pruzzo alcanza a cabecearlo y peinándolo
suavamente lo introduce por encima de Grobelaar, ligeramente adelantado: 1-1.

LANZAMIENTO DE PENALTIS
Nicol fuera
Di Bartolornei gol (0-1)
Neal gol (1—1)
Conti fuera
Souness. gol (2-1)
Righetti gol (2-2)
Rush gol (3-2)
Graziani fuera
Kennedy gol (4-2)

INCIDENCIAS: Partido disputado en el Estadio Olímpico de Roma. Buena temperatura y césped en muy buen estado. 69.693 espectadores




1985 JUVENTUS 1- LIVERPOOL 0. EL PARTIDO MÁS TRISTE


En esta edición el representante español, otra vez el Athlétic de Bilbao, cayó a las primeras de cambio contra el Girondins de Burdeos. En la final, de nuevo el Liverpool debía batirse el cobre contra otro equipo trasalpino, en este caso la Juventus de Turín.

En la tarde del 29 de mayo de 1985 el nombre de Heysel pasó a la historia negra de este deporte, evocando por siempre una de las mayores tragedias ocurridas jamás en un campo de fútbol. Antes de comenzar el partido, hooligans del Liverpool arremetieron contra los juventinos provocando una enorme avalancha. Varias perosnas consiguieron saltar a través de las vallas, pero la mayoría quedaron aprisionados entre los muros, produciéndose una enorme masacre. 39 personas murieron (la mayoría italianos) y más de 600 resultaron heridas, mientras los jugadores Phil Neal y Gaetano Scirea, visiblemente nerviosos, intentaban convencer a los aficionados de que pusiesen fin a todo aquello, y desde el otro sector del estadio, los espectadores asisitian aterrorizados a aquella funesta sucesión de acontecimientos.

Gaetano Scirea, uno de los mejores líberos de la historia

Una hora y media después se decidió que comenzara el partido, cuando aun había cadáveres en la grada, y a pesar de que las mentes y los corazones de todos los aficionados estaban en otra parte. El encuentro se destacó por el enrarecido ambiente que lo rodeó y por una mala actuacíon del árbitro, que decidió la final con un inexistente penalti a Boniek que Platini se encargó de transformar con su habitual maestría. La final de Copa de Europa más trsite que se recuerda dejó muchas secuelas: el estadio de Heysel no volvió a acoger un partido de fútbol hasta 11 años después (ya reformado y rebautizado como Rey Balduino), las medidas de seguridad en los campos de fútbol se revisaron y aumentaron notablemente, los clubes ingleses fueron sancionados con 5 años sin participar en competiciones europeas. Sin embargo, en Inglaterra no se tomaron en serio el grave problema de los hooligans hasta cuatro años después con la tragedia de Hillsoborough, de la que se acaba de cumplir el vigésimo aniversario.



LIVERPOOL FC: Grobbelaar, Neal, Beglin, Lawrenson, Nicol, Hansen, Kenny Dalglish, Whelan, Ian Rush, Walsh, Wark.
Entrenador: Fagan.

JUVENTUS FC: Tacconi, Favero, Cabrini, Bonini, Brío, Scirea, Briaschi, Tardelli, Rossi, Platini, Boniek.
Entrenador: Trapattoni.

ARBITRO: Dayba (Suiza)

GOLES: 1-0, min. 65. Michel Platini (Juv), de penalti.

1986 BARCELONA 0- STEAUA BUCAREST 0. SIGUE LA MALDICIÓN

Pichi Alonso, el héroe de Goteborg

El camino del Barcelona hacia la final del Sánchez Pizjuán no fue precisamente un camino de rosas. En los cuartos de final se había apeado a la Juventus en una eliminatoria vibrante que desequilibró Julio Alberto en los último compases, y en la ida de las semifinales el correoso Goteborg había goleado a los catalanes por 3-0. La gesta en la vuelta se consideraba complicada pero no imposible, ya que el ambiente mágico de las grandes noches del Camp Nou flotaba en el aire. Pichi Alonso, suplente y prácticamente inédito durante toda la temporada, explotó y con tres goles niveló la eliminatoria para que en los penaltis, nuevamente no sin sufrimiento, se diera el paso definitivo hacia la final de Sevilla.

La masiva expedición azulgrana que viajó a la ciudad andaluza se veía prácticamente con la Copa en el bolsillo, ya que en la final esperaba el campeón de Rumania, el Steaua de Bucarest. Sin embargo, llegada la hora de la verdad, la historia siguió dándole la espalda al Barcelona, y el ambiente festivo y optimista con el paso de los minutos fue dando paso a la intranquilidad y el nerviosismo. El partido fue malo en lo futbolístico, y aunque el Barcelona no mostraba demasiada pegada, el Steaua estaba ciertamente muy por debajo. El jugador más desequilibrante del Barcelona, Bernd Schuster, fue sustituido por Moratalla poco antes de la prórroga para taponar las llegadas peligrosas de Iordanescu (que en aquellos momentos desempeñaba simultáneamente las labores de jugador y segundo entrenador). Tras el tiempo extra se llegó a la tanda de penaltis, donde la afición blaugrana se encomendó a Urruti, que tantas tardes de gloria había dado al Barça con sus paradas; y sin duda él cumplió con su parte, ya que hasta dos lanzamientos detuvo el guardameta. Sin embargo, en una noche que pasará a la historia, ningún jugador culé acertó a perforar la meta de Helmut Duckadam, desde entonces nombre maldito para todo el barcelonismo. Algún jugador comentó que podrían haber estado jugando durante horas, que habría sido imposible hacer gol, tal era la fuerza del supuesto maleficio que aquejaba al Barcelona aquella noche.

25 años había tenido que esperar el Barça para llegar a una nueva final de Copa de Europa, si en aquel encuentro de 1961 contra el Benfica habían sido los malditos postes cuadrados del Wankdorf Stadion de Berna los que habían evitado el triunfo, en esta ocasión un bigotudo y desconocido guardameta rumano hizo desvanecerse nuevamente la ilusión de una afición que creía firmemente que en Sevilla se consumaría el final del trayecto. Hay una leyenda negra que cuenta que a Duckadam por su gran actuación le fue regalado un Mercedes, pero el presidente del Steaua (ni más ni menos que el hijo de Ceaucescu) intentó apropiarse del coche, a lo que se negó el portero. Debido a ello la Securitate rumana le rompió los dedos de las manos para acabar con su carrera. Sea como fuere, poco después de la final de Sevilla Duckadam tuvo que dejar el equipo -oficialmente por una trombosis- y ya no volvió a jugar al máximo nivel nunca más. Quizás en aquel momento se dio cuenta de que la gloria y el éxito individual no eran algo bien visto en un régimen comunista, y más en uno tan sanguinario como fue el de Nicolae Ceaucescu.



F.C. BARCELONA: Urruti (4); Gerardo (3), Migueli (4), Alesanco (4), Julio Alberto (3); Pedraza (5), Schuster (3), Víctor (4), Carrasco (2); Archibald (3), Marcos (3).
SUSTITUCIONES: Moratalla (3) a los 39 m. del segundo tiempo, por Schuster y Pichi Alonso (-), abs 5 m. de la segunda prórroga, por. Archibald.
STEAUA DE BUCAREST: Duckadam (4); lovan (4), Bumbescu (4), Belodedici (5), Barbulescu (3);
Majearu (4), Balan (3), Balint (3), Boloni (3); Lacatus (2), Piturca (3).
SUSTITUCIONES: lordanescu (4), a los 28 m. del segundo tiempo, por Balan y Radu(-) a los 7 m. de la segunda prórroga, por Piturca.
ARBITRO: Michel Vautrot (Francia).
LANZAMIENTOS DESDE EL PUNTO DE PENALTY: Majearu, para Urruti (0-0); Alesanco, para Duckanam (0-0); . Boloni, para Urruti (0-0); Pedraza, para Duckadam (0-0); Lacatus, gol (1-0); Pichi
Alonso, para Duckadam (1-0); Balint, gol (2-0); Marcos, para Duckadam (2-0).


1987 OPORTO 2- BAYERN MUNICH 1. EL TACONAZO DE MADJER

En la final del Prater de Viena se plantaban el Bayern de Munich, máximo favorito y verdugo del Real Madrid en las semis, y el aspirante Oporto de Lisboa que había eliminado a los soviéticos del Dinamo de Kiev.
En la primera parte el dominador fue el Bayern, que en una salida desafortunada del meta polaco Mylnarczyk se adelantó por medio de Kogl. Esa ventaja le vino como anillo al dedo al entrenador Udo Lattek para poder aplicar un esquema de juego mucho más controlador y llegar al final del partido manteniendo tranquilamente la predominancia en el marcador. Sin embargo, es habitual que en esas ocasiones en que se tiende a racionalizar todo pensando que en el fútbol puede tenerse todo bajo control, de repente salta lo imprevisible. En la segunda parte los papeles se cambiaron y los "dragoes" salieron enchufados, el jóven Futre parecía tener el balón como una extremidad más de su cuerpo y el peligro crecía por momentos. En el minuto 78 un balón llega a los pies del marroquí Rabah Madjer, y éste, de espaldas a la portería, conecta un mágico taconazo que se cuela en la portería del belga Pfaff. Aún desconcertada por el mazazo, dos minutos después la zaga alemana recibía un nuevo gol, esta vez del brasileño Juary. Triunfaba el más débil.


Tras el partido, Lattek cargó contra sus jugadores y especialmente contra Matthaeus, del que decía que en la segunda parte parecía haberse salido del partido, mientras que en el bando lisboeta Paolo Futre terminaba de destaparse ante el fútbol europeo y se ganaba su fichaje por el Atlético de Madrid. 25 años después del último triunfo del Benfica de Eusebio, el Oporto volvía a llevarse la Copa de Europa hacia Portugal.

Futre demostró todo su potencial

BAYERN MUNICH: Pfaff, Eder, Nachtweih, Pfiuegler, Winklofer, Flick, Matthaeus, Brehme, Rummenigge, Hoenness y Kogl.
Sustituciones: a los 37 minutós de la segunda parte, Lunde sustituyó a Flick.
OPORTO: Mlynarczyk; Joao Pinto, Celso, Eduardo Luis, Ignacio, Quim, Sousa, Jaime Magalhaes, Andre, Madjer, Futre.
Sustituciones: a los 45 minutos Juary salió por Quim; y a los 21 de la segunda mitad. Frasco suplió a Inacio.
ARBITRO: El internacional belga Alexis Ponnet.
GOLES: 25 m.: Saque de banda de Pfluegler, toca de cabeza un defensa y el balón va a Koegl que se lanza en plancha a rematarlo sin muchas pretensiones, pero coge a media salida a Mtynarczyk y el esféricó se cuela en las mallas ante la sorpresa de todos. 1-0.
78 m.: Eduardo luis envía a Frasco y éste a Juary, que centra sobre la salida de Ffaff y pese a la oposición de Eder para que Madjer, con una extraordinaria sángre fría, taconee a las mallas de espaldas a la portería. 1-1.
80 m.: colada de Madjer por la izquierda, centra sobre el punto de penalty, Pfaff se queda a media salida y Juary, sin marcaje, golea a placer el 2-1.
INCIDENCIAS: Casi lleno en el Prater de Viéna con unos 58.000 espectadores.



1988 PSV EINDHOVEN 0- BENFICA 0. AÑO DORADO


Año histórico para el equipo de la Philips, ya que se hizo con el triplete al conquistar Liga, Copa de Holanda y Copa de Europa, y sin duda histórica su andadura en esta competición ya que se alzó con el trofeo sin conseguir ganar ninguno de los últimos 5 partidos (dos empates contra el Girondins en cuartos, 2 empates en las semifinales contra el Real Madrid y empate en la final contra el Benfica.

Gus Hiddink levanta el trofeo

Poca historia tuvo la final ya que fue dominada enteramente por los de Eindhoven, y si se llegó a la tanda de penaltis fue solo por la suerte del cuadro lisboeta y la falta de puntería de los holandeses. En su descargo hay que decir que el Benfica había perdido para la final a dos de sus máximas estrellas, Diamantino y Fernando Chalana. El PSV también estuvo a punto de perder a uno de sus puntales, Ronald Koeman, por unas desafortunadas declaraciones: en el patido de cuartos contra el Girondins, Jean Tigana se lesionó debido a una fuerte entrada de Gilhaus, y tras el partido Koeman dijo que "Gilhaus hizo bien cazando a Tigana, ya que estaba galvanizando el juego de los franceses". Por hacer apología de la violencia la UEFA sancionó al holandés con tres partidos, así que se perdería los dos choques de semifinales y la posible final. No obstante, finalmente se redujo la pena a un partido y el rubio defensa únicamente se perdió la vuelta de las semis, donde vio el pase de su equipo a la final. Gran año para Koeman, que al triplete sumó en verano la consecución de la Eurocopa con Holanda y su fichaje por el Barcelona, donde viviría más momentos de gloria en la máxima competición europea. Pero eso será más adelante.



PSV EINDHOVEN: Van Breukelen, Gerets, Nielsen, Koeman, Heintze; Lerby, Van Aerle, Vanenburg, Linskens, Kieft, Gilhaus.
Sustituciones: a los 106 minutos, Janssen suplió a Gillhaus.
BENFICA: Silvino; Veloso, Dito, Mozer, Alvaro, Elzo, Chiquinho, Sheu, Pacheco, Rui Aguas, Magnusson.
Sustituciones: a tos 56 m. Wando sustituyó a Rui Aguas, que se retiró lesionado, ya los 111, Hajry salió pór Magnusson.
Un total de seis jugadores del Benfica necesitaron asistencia sobre el césped: Elzo, Magnusson y Sheu en la primera parte y Rut Aguas, Mozer y Silvino en la segunda. Tres córners lanzó el Benfica (los tres en la primera parte) por 11 el PSV (2,6 y 3). Al final, Jacques Georges, presidente de la UEFA entregó a Eric Gerets, el capitán del PSV la Copa dé Europa.
ARBiTRO: El italiano Luigi Agnolin.
INCIDENCIAS: Prácticamente lleno en el Neckarstadion de Stuttgart.

PENALTIES: El desarrollo de la tanda fue así:
PSV BENFICA
Koeman GOL Elzo GOL
Kieft GOL Dito GOL
Nielsen GOL Hajry GOL
Vanenburg GOL Pachecó GOL
Lerby GOL Mozer GOL

Acabada la primera tanda, se dio inicio a la segunda:

Janssen GOL Veloso para Van Breukelen

3 Responses
  1. Yakito Says:

    Había oido hablar de la penosa ronda de penaltis del Steaua-Barça, pero nunca la había visto.

    Me apuesto un testículo a que has visto todas las finales que comentas antes de hacer el artículo.

    Para terminar, ¿será esta serie de artículos un nuevo Sete Gibernau (1 de 2)?
    Hagan sus apuestas...


  2. Mark Says:

    jeje, pues claro que he visto todas estas finales, yo no hablo sin conocimiento de causa. Te las recomiendo, sobre todo la del Oporto- Bayern, mucha calidad la de Futre.

    Espero que esta serie de artículos no sufra la maldición de Sete, ya estoy escribiendo la tanda 1989-1993.


  3. Anónimo Says:

    Por Dios, cómo puedes poner "Oporto de Lisboa", como te pille uno del FC Porto te asesina jejej