EL FÚTBOL ALEMÁN AL ESTE DEL MURO

Ahora que se acaba de cumplir el vigésimo aniversario de la caida del muro de Berlín, me parece un buen momento para hablar del fútbol en la Alemania Oriental, un gran desconocido y que actualmente se encuentra en un estado gravísimo.

La división política de europa en dos frentes fue también una batalla futbolística. El fútbol era un instrumento propagandístico muy importante sobre todo para la europa comunista, ya que veía en ello una forma de demostrar ante el resto del continente y el mundo su supuesta supremacía también en el terreno deportivo. Y durante mucho tiempo fue así. La Unión Soviética fue durante muchísimos años uno de los combinados más potentes del mundo, y aunque no lograse más exitos que la Eurocopa lograda en 1960, siempre mostró una calidad y combatividad en las grandes competiciones. No hace falta recordar a la gran selección húngara de los años 50, una de las mejores de la historia y a la que sólo la mala fortuna le privó de proclamarse campeones del mundo en 1954, en un partido que habrían ganado 99 de cada 100 veces contra una selección de Alemania Federal aún en plena construcción. Por desgracia, la revolución de 1956 supuso la huída de sus mayores figuras (Kocsis, Puskas Czibor...) y la desaparición para siempre de la gran Hungría. Desde la división de la Alemania nazi en dos estados diferentes tras la guerra en 1949, muchos alemanes orientales huyeron hacia la zona federal, y entre ellos había muchos futbolistas de los clubes más imortantes de la zona. La construcción del muro de Berlín en 1961 acabó por frenar esa sangría de población y separó durante casi treinta años a familias enteras.

En el caso de Alemania, tras la guerra mundial se abrió una nueva realidad en todos los frentes. La construcción de la RFA y la Alemania Democrática separó a familiares y amigos en dos realidades muy diferentes, y así sucedió también en el mundo del deporte. Las mayores estrellas y los clubes más importantes estaban del lado occidental (además de todos los alemanes del lado comunista que huyeron a la zona oeste durante los primeros años); pero la construcción del muro de Berlín acabó por cortar esa sangría de población.

Imagen de un partido Dynamo Dresden- Dynamo Berlin

Uno de los equipos históricos de la Oberliga fue el Dynamo de Dresden. Ganador de 8 campeonatos, era tal su superioridad con respecto al resto de equipos que a finales de los años 7o el jefe de la Stasi, Erich Mielke (un fanático del fútbol) hizo trasladar al equipo en pleno de Dresden a Berlin, para unirse a un recién creado equipo que por fín hiciese campeona a la capital del país. Esa decisión conllevó que muchos de los jugadores debieran dejar atrás a sus familiares y amigos, lo cuál nos lleva otra vez a uno de los mayores quebraderos de cabeza de la Alemania Democrática: la deserción. El recién nacido Dynamo de Berlin ganó 10 ligas de la RDA consecutivas desde 1979 hasta 1988 siendo el equipo más laureado de la historia del extinto país, aunque siempre con la sospecha de haber recibido más que flagrantes ayudas arbitrales, ya que era el equipo representativo de la policia secreta. En la actualidad estos dos equipos penan por las categorías inferiores del fútbol alemán, víctimas de las deudas y con el problema de tener unas aficiones muy conflictivas, especialmente la del Dynamo Dresde.

El gran Andreas Thom, jugador del Dynamo Berlin

La socialización de la Alemania Oriental llegó también por supuesto al fútbol. Ya hemos hablado de los Dynamo (el de Dresden y el de Berlín) que eran dependientes de la policía estatal y en muchas ocasiones financiados por ella. También había un representante de los trabajadores ferroviarios con el Lokomotiv de Leipzig (equipo del que hablaremos más adelante), los miembros del sector energético contaban con el Energie Cottbus o el Hallescher Chemie, que era el club de los laboratorios químicos. Esta obligación de que los clubes mostraran claramente su filiación obrera no era algo banal, los habitantes de la RDA debían mostrar su apoyo a los equipos del país, ya que sí declaraban públicamente su adhesión al Bayern de Munich o al Stuttgart podían meterse en serios problemas (esa adhesión no obstante existía, aunque lógicamente se ocultaba). La situación económica era muy precaria, los sueldos no se diferenciaban muchos unos de otros (un obrero de la construcción podía cobrar más que un médico, aunque sin grandes variaciones) y los futbolistas eran privilegiados aunque no en la misma escala que en los países del bloque occidental, en la RDA los jugadores de fútbol no eran necesariamente multimillonarios. De hecho un estudio de la Universidad de Lepizig llegaba a la conclusión de que la vocación ofensiva en la DDR-Oberliga era mucho mayor que en la Bundesliga de la Alemania Federal; ello era debido a que los jugadores del este no tenían esa necesidad de asegurar la victoria a toda costa, ya que las primas el dinero derivado de ello no eran tan importantes, por lo que la reacción natural tras conseguir un gol era continuar atacando a la búsqueda del segundo.

Antes de continuar hagamos un breve apunte al tema de las deserciones. Era algo sabido por casi todos que en cada equipo de fútbol había varios espías de la Stasi, incluso entre los propios futbolistas, encargados de informar puntualmente del comportamiento de sus compañeros con el objetivo de prevenir posibles fugas, ya que los futbolistas eran unos trabajadores privilegiados que tenían la posibilidad de salir del país para jugar competiciones internacionales. De hecho, en 1981 tres jugadores del Dynamo de Dresden (integrante alguno de ellos de la RDA campeona olímpica en 1976) fueron detenidos en el aeropuerto justo antes de un viaje a Argentina por pesar sospechas sobre ellos. Habían recibido ofertas de trabajo por parte del Colonia, y fueron encarcelados y se les prohibió volver a jugar a fútbol en la Oberliga). Dos años más tarde, moría en extrañas circunstancias Lutz Eigendorf, gran estrella del Dynamo de Berlín que se había fugado durante un viaje a Kaiserslautern. La Stasi no paró hatsa encontrarle.

A pesar de que la RDA era un país de escasa extensión, en sus escasos 40 años de vida pudo experimentar varios éxitos futbolísticos, la mayoría de ellos durante los años setenta. En el año 1974 el Magdeburgo del mítico Jurgen Sparwasser se plantó en la final de la Recopa de Europa, derrotando al mismísimo AC Milán y dándole a la RDA su primer trofeo internacional. Pero no fue la única alegría del año, ya que poco después en la Copa del Mundo se enfrentaron en un partido histórico RFA contra RDA, un duelo que dirimía algo más que decidir el campeón del grupo, era decidir la victoria entre el capitalismo y el comunismo. Tan sólo un año antes la eliminatoria de Copa de Europa entre Dynamo de Dresden y Bayern de Munich -con una apuradísima victoria para los bávaros- había paralizado a las dos Alemanias, pero lo que sucedió ese 22 de junio de 1974 no tuvo precedentes. El gol de Sparwasser a Maier fue celebrado por todo lo alto por los dirigentes y militantes comunistas, pero el resto del país tenía sentimientos encontrados. ¿Hemos ganado? ¿Hemos perdido? ¿Son ellos nuestros rivales o son parte de nosotros?. Sea como fuere, el gol convirtió a Sparwasser en toda una figura en la RDA, y a partir de ese momento empezó a sufrir la desconfianza y la envidia de muchas personas, ya que creían que se le había premiado con privilegios que nadie en el país podía permitirse. Nada de eso era cierto, pero dos años antes de caer el muro Jurgen huyó al lado occidental, y por ello fue repudiado y la placa en su nombre en el estadio del Magdeburgo retirada. En Alemania Federal tampoco tuvo las cosas fáciles: se le acusó de formar parte del SED y su trayectoria como entrenador en un par de equipos fue bastante desafortunada.

Derribado el muro en 1989, por fin grandes futbolistas como Matthias Sammer (autor de los dos últimos goles de la selección de la RDA), Ulf Kirsten o Thomas Doll pudieron demostrar su valía fuera del país, fichando por equipos de la Bundesliga. Sin embargo, la Oberliga siguió en marcha hasta la temporada 1990-91, tras la cual los dos primeros clasificados, Hansa Rostock como campeón de liga y Dynamo de Dresden, se integrarían en la reunificada Bundesliga. Su papel en la nueva liga fue yendo cada vez a menos y no supieron encontrar relevo en otros conjuntos orientales, debido a los problemas de adaptación a una de las mejores ligas del mundo, la pérdida de sus mayores estrellas para marchar a otros clubes más poderosos, y la crisis económica galopante que arrastraba toda la Alemania Oriental tras tantos años de régimen comunista. En la actualidad los designios del fútbol aleman se dirigen desde la parte occidental, pero no es el único campo en el que no se ha conseguido la integración plena. Para los alemanes del este cualquier tiempo pasado no fue mejor, pero sí diferente, como demuestra ese sentimiento de "ostalgie" del que tanto se habla ultimamente. En el caso que nos ocupa nos queda el recuerdo de una etapa en la que, aún separados por un muro, los futbolistas siguieron haciendo disfrutar a miles de personas a uno y otro lado.

8 Responses
  1. Melo Says:

    Muy buen artículo Mark... Apreovecho ya para comentar el fallecimiento en el día de ayer del que fuera gran portero alemán Robert Enke, que aunque no disfrutó de mucho éxito en el fútbol español, sí que logró varios éxitos en su Alemania natal y con su selección. Q.P.D.


  2. Mark Says:

    Sí, además Enke era de la ciudad de Jena, en Alemania Oriental, y empezó a jugar en el Carl Zeiss de esa misma ciudad


  3. Cabrero Says:

    Buen artículo, aunque puedo decir que en el tema futbolístico aleman no estaba muy puesto, quiero decir en la época anterior al muro. Espero con ganas esa segunda parte sobre el Lokomotiv de Leipzig.


  4. Mark Says:

    Jeje, no va a haber ninguna segunda parte sobre el Lok de Leipzig. Es que tenía pensado hablar de la final de Recopa que perdieron contra el Ajax de Van Basten, pero decidí dejarlo


  5. Cabrero Says:

    Ok no pasa nada, por cierto gran jugador ese tal Van Basten jejeje.


  6. Yakito Says:

    Pedazo de artículo Mark, de los que dan caché al blog.

    Me he quedado boquiabierto, cuanta sabiduría, cuanta documentación.

    Que grande eres coño!


  7. Precisamente hace un par de días un colega bloguero escribió que yo sería como Jurgen Sparwasser en un futuro partido entre Galicia y la República Democrática Galega. Con lo que me gustó la idea y ahora resulta que el tipo se pasó al oeste, ¡qué putada!

    Gran artículo. Si tal echad un vistazo a este sobre el Dynamo de Berlin. Lo de este equipo era un puto escándalo.

    http://lavidaendomingo.es/?p=321


  8. Mark Says:

    Muy bueno el artículo que has señalado Traveseiro. También he leido por ahí que en los partidos que el Dynamo juganba en casa,había una grada del estadio llena de agentes de la Stasi, ya que era la grada más cercana al muro y tenían que vigilar que a ningún aficionado le entraran unas incontenibles ganas de saltar.

    Al Unión Berlin, el otro equipo de la ciudad, se le mandó a paseo por ser poco afecto al regimen, y ahora creo que anda por la Bundesliga-2. Luego está el Hertha, pero ese ya en la parte occidental