Mi primera maratón. (Parte 1)

Hace unos cuantos meses hablé en el blog acerca de correr una maratón. Muchos fueron los comentarios acerca de ello, tanto aquí como en facebook como en la vida real.
La mayoría de los comentarios que recibí fueron mofas y advertencias. Por un lado estaban mis amigos más cercanos que eran los que más se reían y conociéndome dudaban mucho que jamás fuera capaz de levantarme y ponerme a correr ni siquiera cinco kilómetros. Luego hubo quienes me advirtieron que hacer una maratón no es cosa baladí, que requiere cierta preparación y regularidad, y hubo quienes me contaron sus experiencias en carreras de larga distancia y lo mal que terminaron.

Mucha gente me contó historias pero ninguno había corrido los 42 kilómetros que suponen una maratón y ante todo esto me encontraba yo con una pregunta en la cabeza ¿Pero tan difícil es?
La idea me rondaba la cabeza y la verdad es que tenía ganas de intentarlo. Ya en la 'entrada 200' del blog lo volví a comentar y dejé claro que todo esto no se me había olvidado y que tarde o temprano lo iba a intentar.

Y como quería hacer algo y no sabía cómo, comencé a idear una rutina de ejercicio y entrenamiento.
Lo primero que hice fue buscar en google algún consejo de preparación y de entre todos los métodos lo que más me ayudó es que en tres meses se puede preparar una maratón. Quizá no para hacer un gran tiempo, ni competir por nada, simplemente por terminarla. Que no es poco. Con eso me bastaba para derrocar todas las teorías sobre grandes preparaciones, disciplinas budistas y demás estudios 'a ojo' que la gente me contaba.
Lo segundo en lo que me basé fue en centrar el entrenamiento en el gimnasio al que llevaba poco tiempo apuntado; aparté a un lado los ejercicios de musculación y fuerza y me decanté por pedirle a la monitora ejercicios destinados mejorar la condición física general y la resistencia.
No quería hacer hincapié en ejercicios de pierna, ni basar el entrenamiento en bajar peso a marchas forzadas.

CONSEJOS PREVIOS

De entre todas las cosas que me contaron antes de empezar la preparación hubo varias que me llamaron la atención:
  • Puedes morir en el intento. Muchas gracias colega, pero la verdad es que con un mínimo de forma física y sin salir a superar ningún record dudaba que me pudiera dar un paro cardiaco mientras corría.
  • Se tardan años en preparar una maratón. Un tipo al que le conté mi objetivo me dijo esto. También me dio una charla interesante sobre maratones pero seguía convencido de que más de un año era demasiado tiempo.
  • Otro me dijo que mayo era demasiado pronto para la temporada de maratones y esto no era ninguna tontería. Tener que hacer 42 km bajo un sol asfixiante sí que podía complicar realmente las cosas y la verdad es que mientras preparaba todo esto esperaba que no hiciese calor el día de la carrera.
  • Por último me hablaron de hacer dietas especiales para conseguir mi objetivo. No quería cambiar mi estilo de vida, ni empezar a rellenar mi dieta con pasta y arroz. Así que no me puse a desayunar 5 huevos crudos como Rocky Balboa, simplemente comía lo que había en el plato y evitaba picar entre horas. Algo que llevo toda la vida haciendo.

'Olvídate del Actimel para empezar la mañana y bébete cinco huevos a pelo.'

Una vez leído y documentado saqué mis propias conclusiones y me decidí a entrenar.

EL ENTRENAMIENTO

Una rutina de cuatro días a la semana de hora y media de gimnasio serían suficientes para coger una buena forma física. Sin saber muy bien a dónde me llevaría esto, creo que era el paso básico. Entrenar sin chorradas. Si quieres correr 42 km tienes que joderte y entrenar, no existe ninguna receta milagrosa.

Las tres últimas semanas antes de la carrera salía a correr dos días a la semana 45 minutos. No me importaba la distancia recorrida, simplemente quería hacer 45 minutos para preparar las piernas para un esfuerzo largo.

El último día de la semana jugaba un partidillo a baloncesto. ¿Qué tenía que ver esto con la maratón? Ni puta idea amigos, pero divertirse siempre está bien.

El ejercicio y la rutina estaba dando sus frutos y la mejor manera de medirlo era observar esas pequeñas cosas que te hacen pensar que vas por buen camino.
Conseguí correr 2 km en 7:30, 10 km en 42 min y 21 km en una hora y treinta y siete minutos. En las carreras populares siempre llegaba en el primer tercio de los participantes y gente que no me ve a menudo me decía que me notaba delgado, alguno fue verme y decir un 'te estás poniendo mazas!', 'te noto la cara como más fina'... Cosas que me confirmaban lo que ya suponía pero que igualmente molaban. ¡Gracias!

Incluso había conseguido cambiar la percepción entre mis amigos; la cosa había pasado de las risas iniciales a justificaciones ante su pereza del tipo: 'correr es de cobardes' o 'yo no pago por correr una carrera'. El matiz había cambiado y cuando la gente empezaba a confiar en mi yo empecé a perder la esperanza. Un dolor en la rodilla se iba acentuando.
Dejé de entrenar tras seis meses y a falta de seis días fui al médico.
Me dijo que no era buena idea correr una maratón con una sobrecarga...
La suerte ya estaba echada, ¿lo conseguiría?


De unos incipientes tripoides a unos prominentes pectorales,
Super Mario y la Xbox me habían estado jodiendo la vida.
3 Responses
  1. Mark Says:

    yo algún día he hecho el truco de Rocky de cascar unos cuantos huevos en un vaso y beberlos, y te deja tan lleno que a la fuerza tienes que salir a hacer deporte...


  2. Yakito Says:

    Y qué tal sabe aquello?


  3. Como responda Marcos que sabe bien me pongo ahora mismo a correr una maratón, tiene que saber mal por huevos. Y no se si te llenará de fuerza para salir a hacer de porte, pero a hacer de vientre vas a la fuerza seguro.
    ENHORABUENA! Iñaki por tu hazaña, que espero que no sea la última. Y espero con ansia la parte 2, aunque tengo una ligera idea de como acabará esto.